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Martes, 17 de abril de 2018

El negocio de la guerra

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Lo he escrito en otras ocasiones: la guerra es un negocio. Cuando comienza una guerra siempre hay quien aumenta su fortuna a cuenta de la tragedia y las muertes de otros.

Y esta convicción la he vuelto a reafirmar leyendo una crónica que da cuenta de que en el reciente bombardeo por parte de Estados Unidos a Siria han "probado" un nuevo misil cuyo éxito en la operación ha hecho que suban las acciones de su fabricante. De manera que cabe preguntarse si en la decisión de Trump de bombardear Siria no había más intención que probar el nuevo artefacto que puede ser lanzado desde mas de mil kilómetros.

 

La excusa no ha sido otra que el supuesto ataque del Ejército sirio contra la población de Duma. Las imágenes de niños víctimas de ese ataque del Ejército sirio han sobrecogido a todo el mundo. Es evidente que la comunidad internacional no puede permitir que se usen armas químicas en ningún conflicto.

 

Estados Unidos bien podría haber presionado a Rusia para que se pusiera en marcha una investigación de Naciones Unidas sobre el terreno para certificar si el régimen de Bashar al-Asad dispone de fábricas de armas químicas, y si las ha utilizado en este reciente ataque a Duma. Pero Donald Trump ha optado por jugar a "sheriff" lanzando un ataque a Siria en el que probar su nuevo misil.

 

Lo ha dejado dicho el nuevo Secretario General de la ONU, António Guterres: La guerra Fría ha vuelto. Y es que hay quienes parecen añorar ese tiempo pasado en el que la estabilidad del mundo estaba en permanente peligro, lo que hacía que las empresas de armamento tuvieran trabajo.

 

Después de la caída del Muro parecía que se abría una etapa de paz y entendimiento entre Rusia y Occidente pero eso claro, supone una merma para el negocio de las empresas de armamento.

 

Si ya en su día la decisión de George Bush de atacar Iraq ha tenido consecuencias terribles, ahora Donald Trump ha encontrado otro lugar donde agitar, Siria, por lo que pongámonos en lo peor por lo que pueda pasar. En Iraq no había armas de destrucción masiva. En Siria debería de ser la ONU quién investigara si hay armas químicas y quién las utiliza contra la población civil. Pero me temo que una vez mas los intereses de los poderosos nada tienen que ver con los intereses de la gente común.

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