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Sábado, 10 de febrero de 2018

Aquí no pasa nada

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Este país no tiene arreglo y los sabemos. Mientras el único horizonte posible que aparece en la "POLÍTICA" con mayúsculas" es Cataluña, y todos los partidos políticos siguen enredados en ese bucle, que produce un gran hartazgo, la vida sigue, ocurren cosas, la gente vive y aunque todos dicen que la crisis está tocando a su fin, la realidad es que en el día día se aprecia poco.

Uno de los temas que debía fijar la atención de nuestros políticos sin más dilación son las pensiones que, a este paso, si nadie hace nada, porque quieren dar la apariencia de que ¡aquí no pasa nada!, van a terminar desapareciendo o quedándose tan reducidas que no llegarán para cubrir ni los gastos mínimos.

 

El otro día en una tertulia de televisión, en la que participaba un economista próximo al PSOE, se me ocurrió decir que aquí el único partido que se atrevió congelar las pensiones y bajar el sueldo a los funcionarios fue el suyo, en al época de Zapatero. Fue mentar a la bicha y me cayó "la del pulpo", aunque no estaba opinando solo estaba relatando unos hechos ciertos. Entonces la oposición, que en esos años lideraba Rajoy, le acusó de hacer el mayor recorte social de la historia, pero la realidad es que el presidente del gobierno estaba con la soga al cuello y lo que hizo fue adoptar una batería de medidas para poder llevar a cabo una reducción adicional del déficit de 15.000 millones, entre el 2010 y el 2011.

 

Ahora con el PP las pensiones no se han congelado, pero la subida es tan pequeña que no compensa ni siquiera lo que aumenta el gasto de la cesta de la compra. Se van a valorizar un 0,25%, el mínimo recogido por ley, que es lo que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) estima que seguirán subiendo las pensiones hasta 2022. Tal como se ha explicado estos días si extrapola esta cifra a la pensión media (920 euros) o incluso a la pensión media de jubilación (1.063 euros) supone un incremento anual de menos de tres euros. "Si se enfrentan las revalorizaciones estimadas con las previsiones de evolución de la inflación, lo que se observa es que los pensionistas perderán poder adquisitivo en los próximos años. En concreto, y según los cálculos que también realiza la AIReF, la pérdida de capacidad rondará el 7% hasta 2022", decían los periódicos.

 

El panorama es este y todo es susceptible de empeorar. Tal vez por eso el presidente del gobierno insistió hace un par de días en que los españoles ahorremos para completar nuestras pensiones y el Consejo de Ministros ha dado vía libre a un decreto, en virtud del cual las personas que ahorran en planes y fondos de pensiones podrán recuperar todo o parte de lo ahorrado a partir de los 10 años de la aportación y, además, se verán sustancialmente rebajadas las comisiones que se han de pagar a las entidades gestoras de los fondos. Según los cálculos hechos por el ejecutivo esta medida puede beneficiar a aproximadamente ocho millones de ahorradores que, en planes de pensiones, acumulan más de 100.000 millones de euros.

 

Eso está muy bien para los pocos que pueden ahorrar a final de mes, pero el asunto está en que los pensionistas el sector más vulnerable de la población, el que ha llevado a sus espaldas durante estos años una carga demasiado pesada: ayudar a las generaciones más jóvenes sin trabajo ni perspectivas de futuro a salir adelante, pueden terminar abandonados a su suerte. Desde hace algún tiempo se está advirtiendo de que si no se toman medidas, el gobierno ya no podrá recurrir al Fondo de Reserva de la Seguridad Social para pagar a los pensionistas porque la 'hucha' está tiritando. Los partidos de la oposición dicen que todo esto pasa porque el ejecutivo se ha gastado lo que no tenía en lo que no debía y que para salir del paso ha tirado de un fondo intocable, que debería ser sagrado, hasta dejarlo prácticamente vacío. ¡Una vez más la historia de la paja y la viga, qué es lo que más les gusta a nuestros políticos!

 

El drama es que las pensiones se han convertido en un tema profundamente electoral y también electoralista con lo cuál la polémica en estos tiempos de trifulca diaria está servida. Si se acepta que el sistema tiene un déficit casi crónico ¿por qué no se aborda una reforma en profundidad máxime teniendo en cuenta el envejecimiento de la población? Lo normal, si este país tuviera arreglo, cosa que no parece, es que en el manoseado "pacto de Toledo" se pusieran las pilas y todos a una aportaran una solución para que los pensionistas del presente y del futuro no tuvieran que estar pendientes de cómo llegar a final de mes. Eso sería lo normal en un país normal, donde los políticos se dejaran de mirar a su pequeño ombligo partidista y se preocuparan de verdad por los problemas de los ciudadanos, algo que han dejado en un limbo para dar la apariencia de que aquí, salvo la matraca catalana, nunca pasa nada. Lo dicho... no hay arreglo.

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