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Viernes, 12 de enero de 2018

Un país seguro y atractivo

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El derrotismo con el que los españoles nos miramos a nosotros mismos no siempre se corresponde ni con la realidad de nuestro país ni con la percepción que se tiene de él en el exterior.

España puede sacar pecho en muchos ámbitos y materias. Una de ellas es la seguridad: su tasa de delincuencia y de asesinatos es baja si se compara con los datos de cualquier país del mundo. Pese a la lógica conmoción que producen imágenes como las del funeral de Diana Quer -que fue enterrada ayer, después de que su autopsia confirmara que murió estrangulada-, las cifras sobre la evolución de homicidios y asesinatos invitan a hacer una crítica sosegada de los aspectos que debemos mejorar, ya que partimos de datos mucho mejores que los de la mayoría de los países del mundo y de una evolución muy positiva por la caída de la delincuencia en los últimos 30 años.

 

Eso no significa que no haya que seguir trabajando para consolidar esta tendencia. No cabe relajarse si queremos erradicar la violencia y evitar nuevas víctimas. Los datos que hoy publicamos en Papel son esperanzadores. En España mueren por homicidio o asesinato cerca de 300 personas al año, cifra un 30% inferior a la que se registraba hace tres décadas. Eso nos sitúa a la cabeza de los países más seguros del mundo en lo que respecta a crímenes graves. Sólo nos superan nueve países, entre ellos Liechtenstein, Andorra o Austria.

 

El esfuerzo de España en reducir la delincuencia callejera también ha sido notable. Desde 2008 los atracos han caído un 40%, hasta una media de unos 80 diarios, según los datos del Ministerio del Interior. Que -cosa llamativa, aunque a estas alturas no nos sorprenda- no incluyen la información de los Mossos d'Esquadra. Son muchos los factores que han contribuido a hacer de España un país más seguro y amigable desde la Transición. Nuestro marco normativo, el avance de la educación en los valores del respeto cívico y, por supuesto, la actuación de la Policía y la Guardia Civil han contribuido en buena medida a ello.Fruto de ese civismo y seguridad, España es vista por los extranjeros como un país afable y atractivo. Un activo que unido a su buen clima, sus playas y su valioso patrimonio histórico y artístico ha ido engordando nuestras cifras de turistas hasta el récord histórico de 82 millones de turistas en 2017 que avanzó ayer el presidente Rajoy.

 

Nuestro país ha sabido captar a los visitantes que han dejado de viajar a los países de las primaveras árabes y a otras capitales de nuestro entorno golpeadas con mucha mayor crudeza en los últimos años por el terrorismo yihadista. España ya es el segundo país más visitado del mundo, y debemos trabajar para consolidar ese puesto. La calidad de nuestra oferta hotelera y de nuestras infraestructuras han de seguir garantizando este éxito. No sentirse orgullosos de todo esto sólo delata papanatismo.

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