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Miércoles, 3 de enero de 2018

Cuidado con Tabarnia

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Cuidado con alentar Tabarnia, el trampantojo político que triunfa en las redes sociales. Se trata, obvio es subrayarlo, de un juego; un ejercicio de espejos para combatir con sus mismas falacias a los partidarios de la independencia de Cataluña.

Tomando como referencia las poblaciones en las que el 21-D triunfaron los contrarios a la secesión, surgió la idea de crear un territorio autónomo de signo político opuesto al de los separatistas. Y, de paso, utilizando sus mismos argumentos -incluido el "derecho a decidir"-, reclamar un referéndum para conseguir la independencia de Tabarnia respecto del resto Cataluña.

 

Barcelona y su extensa Área Metropolitana, junto a algunas poblaciones del Maresme, el Vallés, Tarragona o Lérida formarían esa imaginaria Tabarnia cuyos promotores utilizando las redes han conseguido crear un espejismo que por reducción al absurdo deviene en una denuncia de las falacias sobre las que los políticos separatistas han construido su discurso victimista. "Cataluña nos roba" es la réplica al mendaz "España nos roba" de los nacionalistas.

 

Tabarnia no pasa de ser un juego de política recreativa destinado a señalar las mentiras -hasta hace poco sin réplica- de los políticos separatistas, pero es un juego peligroso que alguien podría plantear en serio. Peligroso porque trae a la memoria experiencias trágicas. Desde el cantonalismo de cuño federalista que minó la la Primera República Española hasta el caso de Srpska, la República serbia enquistada en el territorio de Bosnia Herzegovina.

 

Sabemos cómo acabaron ambas experiencias: la primera en sainete y la segunda en tragedia. Para frenar a los separatistas no hace falta crear trampantojos políticos. Bastaría con cambiar la Ley Electoral. Un ciudadano, un voto. Hoy, un escaño por Lérida se consigue con 21.900 votos mientras que el de Barcelona necesita 48.500. Más del doble. Con otra ley, Ciudadanos habría alcanzado la mayoría parlamentaria. Se lee en la Cábala que es peligroso jugar a los fantasmas porque se acaba siéndolo. Cuidado, pues, con alentar Tabarnia.

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