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Domingo, 17 de diciembre de 2017

Intolerable burla de Forcadell: sigue en la unilateralidad

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A lo largo de su trayectoria como activista y después en calidad de presidenta del Parlament, Carme Forcadell ha dado muestras del sectarismo con el que ha abrazado la causa independentista.

Pero ayer dio un paso más en su escalada radical para volver a reivindicar la unilateralidad. Un día después del audio de Jordi Sànchez exhibido en un acto de Junts per Catalunya y haciendo uso de su habitual demagogia alrededor de los presos políticos, Forcadell proclamó que "la represión no frenará la república ni nuestras ansias de libertad".

 

Se trata de una amenaza inaceptable al Estado. Con estas palabras, la número cuatro en la lista de ERC a las elecciones del 21-D abandona el silencio de las últimas semanas, convenientemente calculado por temor a volver a regresar a prisión tras haber sido excarcelada -en contra del criterio de la Fiscalía- previo pago por parte de la ANC de una fianza de 150.000 euros. Probablemente, la subida en las encuestas de Puigdemont y la frustrante campaña de ERC explican que Forcadell haya resucitado el inflamante discurso alrededor del despliegue de una república fruto del delirante relato secesionista.

 

En todo caso, desde el punto de vista jurídico, las amenazas de la ex presidenta del Parlament suponen un desafío intolerable que, en el fondo, constata que el acatamiento del artículo 155 de Forcadell en el Tribunal Supremo no puede entenderse más que como una mera asunción retórica para evitar su envío a prisión provisional incondicional. Es verdad que, tras su comparecencia ante el juez Pablo Llarena, Forcadell se ha cuidado de no acudir a manifestaciones soberanistas ni de participar en la primera línea de campaña.

 

Ayer, en cambio, volvió a dejar patente que continúa parapetada en la vía unilateral. Forcadell, sobre la que pesa la acusación del delito de rebelión, salió de la madrileña cárcel de Alcalá Meco el pasado 10 de noviembre tras acatar la Constitución, procedimiento que luego se ha repetido con el resto de consellers excarcelados.

 

En el auto de libertad, Llarena consideró que Forcadell tuvo «una actuación principal en los hechos que se investigan, tanto por su intervención medular durante todo el largo proceso, como por la intensa repercusión que su propio liderazgo ha tenido en cada uno de estos periodos». De ahí, precisamente, la gravedad de las amenazas que ahora ha vuelto a dirigir al Estado. El juez no apreció riesgo de fuga ni de reiteración delictiva en la ex presidenta de la Cámara catalana. Pero su abierta disposición a materializar la creación de un Estado propio para Cataluña, saltándose la legalidad, supone de facto que no acepta la intervención de la Administración catalana al amparo del 155.

 

Esta burla de Forcadell es suficientemente grave como para que el juez Llarena revise su libertad condicional. El respeto al marco constitucional es absolutamente incompatible con la defensa de la secesión unilateral perpetrada por el Govern destituido.

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