Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

.
Domingo, 22 de octubre de 2017

La hora de Mariano Rajoy

Guardar en Mis Noticias.

Ya se sabe con bastante detalle lo que quiere hacer Mariano Rajoy en Cataluña -en síntesis destituir a Puigdemont y al Govern y recortar las competencias del Parlament- y ahora queda por saber lo que se hará realmente, para lo cual no solo habrá que observar sus movimientos -formalmente en manos del Senado, que debe autorizarle-, sino también los de quienes abanderan la independencia de la comunidad autónoma catalana.

 Tal vez en dos tiempos: primero para saber qué pasa durante el proceso de intervención del Govern y de la tutela del Parlament por parte del Senado, y después para valorar el resultado de las elecciones autonómicas, el objetivo final de esta compleja operación política en la hora de Rajoy.

 

Son muchas las incógnitas -nada nuevo en los últimos tiempos cuando se habla de Cataluña- y pocas las certezas. Ya lo dijo Aristóteles: "No es suficiente con imaginar un gobierno perfecto e ideal, pues lo que se necesita sobre todo es un gobierno practicable, que impulse medidas de sencilla y segura implementación".

 

Los estadistas pasan a la historia por saber ver las cosas a tiempo y por saber encauzarlas con inteligencia, rara vez por la fuerza. Lo demostraron Helmut Kohl en la unificación de Alemania, Adolfo Suárez en el manejo de la Transición en España o Nelson Mandela en la democratización de Sudáfrica. También otros estadistas como Winston Churchill, Abraham Lincoln, Theodore Roosevelt y, a menor escala, François Mitterrand o Felipe González. Si bien cada uno tuvo tu especialidad y en algún momento tuvo que elegir un camino, ninguno de ellos se la jugó en un órdago. Todos ellos son políticos asociados a largos procesos históricos, con mucha política de por medio.

 

En el caso del problema de Cataluña han estado en primera línea los jueces y los fiscales -también los policías- para frenar al secesionismo, pero apenas hubo turno para la política a pecho descubierto. Hay quienes ven en estas medidas de Rajoy un compromiso con hacer política, lo cual puede ser cierto en la medida en que finalmente da él la cara, pero lo hace con una herramienta de alto riesgo, partiendo de un relato de lo sucedido bastante coloquial, en el que, sin dejar de arrimar el ascua a su sardina, se olvidó al menos de dos cosas: de una mínima autocrítica y de valorar el controvertido papel histórico del PP en relación con Cataluña.

 

Mariano Rajoy ha envuelto sus objetivos en papel de regalo -recuperar la legalidad para restituir la vigencia de la Constitución española y del Estatuto, volver a la normalidad y recuperar la convivencia, continuar con la recuperación económica, hoy en evidente peligro, y celebrar elecciones- pero el camino trazado para ello no parece fácil. Le asiste -es verdad- la legalidad española, con la que en Cataluña no solo debe imponerse sino también saber convencer. Veremos.

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
MadridPress • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress