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Viernes, 28 de julio de 2017

El discurso que no escuchamos

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"Hemos de confiar unos en otros. Dejad de escuchar a los bocazas altisonantes de la televisión, la radio e internet. ¡¡Mandadles al infierno. Hemos estado perdiendo el tiempo en asuntos importantes porque insistimos en querer ganar sin buscar la ayuda del que está al otro lado del pasillo. No estamos logrando nada, compañeros míos, no estamos logrando nada!!".

"Yo mismo he dejado a veces que la pasión gobierne mi razón. No creo que ninguno se sienta orgulloso de nuestra incapacidad. Dedicarse a impedir que tus oponentes políticos cumplan sus metas, no es el trabajo más inspirador. La mayor satisfacción es respetar nuestras diferencias pero sin impedir los acuerdos".

 

Estas palabras, que recojo de El País, han sido pronunciadas por un hombre de 80 años, recién operado de un tumor cerebral, republicano de toda la vida y claro adversario de Trump que con enorme dignidad y serenidad hizo un esfuerzo ingente para acudir al Senado y permitir, con su presencia, que se abra el debate sobre el Obamacare que el Presidente de EE.UU. pretende sustituir por un nuevo modelo de sanidad hasta ahora rechazado por los suyos propios.

 

Quien así habla es el senador McCain, cinco veces elegido por el Estado de Arkansas y que, en su día, compitió por la presidencia con Obama. Su discurso, reconociendo su derrota, todavía se recuerda. Fue un discurso caballeroso y patriota. Tanto que le sirvió para reafirmarse como referente de la derecha moderada de Estados Unidos.

 

El discurso de McCain ante sus compañeros republicanos es de esos discursos que denotan altura política e intelectual. Honradez y convicción. Generosidad y realismo. Es, en fin, de esos discursos que nosotros en España, no logramos escuchar y que ahora más que nunca sería necesario que alguien pronunciara.

 

En España tenemos grandes acuerdos pendientes. Acuerdos sustantivos y estructurales como la financiación autonómica, pensiones, Educación y, por supuesto, el desafío catalán en el que la pasión -y la irracionalidad- están ganando a la razón.

 

Son momentos, parafraseando a McCain en los que "hemos de confiar unos en otros", huyendo de buscar el triunfo "sin buscar la ayuda del que está al otro lado del pasillo". La discrepancia no debe paralizar el acuerdo. Las diferencias no deben asustar y las coincidencias no deberían suponer vergüenza alguna.

 

Nuestros responsables políticos deben aprovechar el verano para la reflexión, para ser capaces de separar lo llamativo de lo sustancial porque de lo contrario podría ocurrir que alguien o algunos, digan, digamos "ni estamos logrando nada, compañeros míos, no estamos logrando nada". La advertencia es de McCain a sus compañeros republicanos. Todo un discurso que en España no escuchamos.

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