Traducido a la modernidad, este fenómeno de repetición de los hechos en el tiempo se puede explicar mediante la idea del Déjà vu —en francés “ya visto”— que alude a un tipo de paramnesia del reconocimiento de alguna experiencia que se siente como si se hubiera vivido previamente. Básicamente, se trata de un suceso que se siente que ya ha sido vivido.
Esta idea es también la que subyace en la teoría de raigambre oriental del “eterno retorno”, que se refiere a un concepto circular de la historia, que afirma que ésta no es lineal, sino cíclica, de tal modo que, una vez cumplido un ciclo de hechos, estos vuelven a ocurrir con otras circunstancias, pero siendo, básicamente, semejantes, en una especie de “reencarnación” de acontecimientos, equivalente en el nivel histórico de la rueda de reencarnaciones —samsara— en el nivel individual.
Si queremos explicarlo de manera más prosaica, ese Déjà vu puede ilustrarse con la vuelta a la casilla de salida de algunos juegos, en los cuales suele haber una casilla con el símbolo de la muerte, que provoca la vuelta al comienzo de quien cae en ella.
Sin embargo, a diferencia de esta visión cíclica del tiempo, la filosofía hermética no postula nuevas combinaciones en otras posibilidades, sino que los mismos acontecimientos se repiten en el mismo orden, tal cual ocurrieron, sin ninguna posibilidad de variación. De esta forma, se asume que todo lo ocurrido y lo que ocurre en el universo ocurrió ya, y será así hasta el fin de los tiempos.
Aplicando esta filosofía al presente de España, se comprueba que los hechos actuales que sacuden nuestra Patria responden plenamente a ella, demuestran de manera contundente su veracidad, pues el apocalipsis español que estamos padeciendo en la actualidad ya lo hemos vivido, y no solo eso, sino que la situación dantesca que estamos viviendo hoy se puede hacer extensiva a muchos de los acontecimientos del 36 que desembocaron en la Guerra Civil.
Indudablemente, el mayor Déjà vu que está padeciendo España es el ataque despiadado de las entidades demoníacas que actuaron en el 36, y que están redivivas de nuevo entre nosotros, resucitando a los zombis de los diabólicos milicianos que sembraron el terror en la Segunda República, pues no tengo ninguna duda de que gran parte de las hordas rojiprogres y separatas de ahora están poseídas por los mismos demonios que se encarnaron en los frentepopulistas de antaño, llegando a ser sus ectoplasmas, herederos incubados por la semilla de los diablos que acongojaron nuestra nación en aquella etapa fatídica de nuestra historia.
Si nos remontamos en el tiempo, este Déjà vu a la española tiene una raigambre incluso bíblica, ya que la copulación de los ángeles caídos con nuestros gobernantes que se operó en el 36 y se está produciendo en España en los últimos tiempos tiene su más claro ancestro en la coyunda entre los demonios y las hembras humanas que se describe en Génesis 6:2: «Viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas».
De estas coyundas surgieron los Nephilim, transliteración al español de una palabra hebrea que significa “Los que hacen caer” o “Los caídos”: es decir, los que llevan a los hombres —y a las Patrias— a la perdición. En el Génesis se llama Nefilim a las criaturas engendradas por estas coyundas contranatura, seres de gran estatura, conocidos como los “gigantes” en numerosas de la Antigüedad. También se les llama “Gregori”, término griego que puede traducirse como “observadores” o “vigilantes”, seres que se enamoraron y se aparearon con las “hijas del hombre”, naciendo de esta unión la raza de semidioses conocida como los Nephilim.
Esto nos llevaría a interrogarnos sobre la verdadera naturaleza de esos seres perversos que intentaron destruir España en el 36 —aunque llevan mucho más tiempo conspirando contra nuestra Patria—, y que están otra vez derramando sus increíbles maldades en la actualidad, para continuar con el acoso y derribo a España, baluarte de esa catolicidad que tanto odian, y que tienen la misión de destruir. En efecto, estos seres malvados, ¿son humanos? ¿son demonios? ¿Son Nefilim redivivos –es decir— seres engendrados por la cópula entre humano y “ángel caído”? ¿Son humanos poseídos por íncubos y súcubos, en abracadabrantes noches en Monte Pelado? En una palabra, ¿son verdaderos nefilim, surgidos de nuevo en un diabólico Déjà vu?
Estos interrogantes nos llevan a preguntarnos si los demonios pueden tomar corporeidad entre nosotros, cuestión que la Biblia responde afirmativamente, pues en ella se cuentan historias que hablan sobre ángeles presentándose con cuerpos humanos para dar un mensaje a alguien y que hasta tuvieron funciones biológicas corporales, pues comieron y bebieron con los seres humanos. Si esto es así, también los “ángeles caídos” pueden hacer estas cosas, incluso copular, por supuesto, y gobernar, faltaría más.
No hay ninguna duda de que estos “ángeles caídos” han procreado a los nefilim que han diseñado la diabólica Agenda 2030, y de que estamos asistiendo a una avalancha demoníaca global desde hace tiempo, pero este Déjà vu a la española es apocalíptico, porque lo estamos padeciendo por segunda vez en poco menos de 100 años.
Sin embargo, volviendo al tema del “eterno retorno”, no podemos acusar a ningún destino ni a ningún mal karma que estemos otra vez bajo las garras de los milicianos satánicos, ya que este game over del ataque a nuestra Patria no obedece a ninguna rueda reencarnacionista, puesto que estamos frente a una conspiración de manual orquestada contra España, ya que el hecho de que se repita este dantesco Déjà vu se debe a que los frentepopulistas derrotados en el 36 han urdido una segunda vuelta de su diabólico plan, con el objetivo de vengarse de su ignominiosa derrota, estableciendo casi las mismas circunstancias del 36, con el objetivo de salir victoriosos en esta ocasión, para así borrar su fracaso de entonces, ya que no les vale solo la victoria, sino conseguirla reproduciendo el mismo escenario, para así cumplir con los satánicos rituales a los que obedecen.
El apocalipsis comunista del Frente Popular acabó con su derrota sin paliativos ante la España tradicional, la España de siempre, la España católica. Es indudable que el ejército español de ahora no es —ni de lejos— el del 36, pero, si el ciclo histórico se repite, también venceremos en esta guerra que la España de siempre libra contra sus ancestrales enemigos.
Para terminar, es inevitable hacer mención de lo que dijo Karl Marx en el inicio de “El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte”: “La historia se repite dos veces: la primera como tragedia, y la segunda como farsa”. Lo cual me lleva a esta otra frase: «Conspiraron como nunca, y perdieron como siempre».
Extracto del libro de Laureano Benítez 'España en su apocalipsis', de próxima aparición
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