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Sábado, 24 de Octubre de 2026
Uno de los episodios más emblemáticos de la Guerra de la Independencia
La Batalla de Somosierra de 1808, declarada Bien de Interés Cultural
La Batalla de Somosierra (1808), uno de los episodios más emblemáticos de la Guerra de la Independencia, ha sido declarada Bien de Interés Cultural (BIC) de la Comunidad de Madrid, en la categoría de Sitio Histórico.
El Consejo de Gobierno aprobó el decreto de este reconocimiento al lugar donde, el 30 de noviembre de 1808, se enfrentaron las fuerzas españolas del general San Juan con la Grande Armée de Napoleón Bonaparte. Fue la única batalla librada en campo abierto en la Comunidad de Madrid durante la guerra y también la única que Napoleón dirigió personalmente en España.
En este conflicto, las tropas españolas compuestas por unos 9.000 hombres --en su mayoría sin experiencia de combate-- alcanzaron el puerto el 18 de noviembre al mando del general San Juan. El ejército incluía regimientos de infantería, milicias provinciales, unos 400 jinetes, 200 artilleros y 16 cañones en cuatro baterías escalonadas a lo largo de la subida.
Frente a ellas avanzaba la Grande Armée, compuesta por tres regimientos de infantería (7.500 hombres), varios regimientos de caballería con 2.500 jinetes y 678 lanceros polacos, además de dos divisiones de reserva con otros 10.000 soldados.
A primera hora de la mañana del 30, el ejército francés se situó en la vertiente segoviana del puerto y trató de avanzar por el fondo del valle mientras unidades de infantería intentaban envolver las posiciones españolas por las alturas. Pero la topografía abrupta, el fuego de los tiradores y la artillería española frenaron su avance.
Hacia las once, con la niebla disipándose, Napoleón fue informado de las dificultades. Entonces, tomó la decisión que marcaría la batalla: ordenó a la caballería ligera polaca cargar contra las baterías españolas, situadas en sucesivos recodos del camino. La carga duró apenas unos minutos y decidió el destino del enfrentamiento con la victoria francesa.
El enclave conserva de forma notable el paisaje y la configuración del terreno tal como eran en 1808, que discurría por el antiguo Camino Real y la Cañada Real Segoviana. Allí se mantienen elementos esenciales como la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad (1654), integrada en las defensas españolas, y los restos del fortín francés mandado construir por Napoleón tras la batalla para controlar el puerto.
A lo largo de diferentes prospecciones se han recuperado objetos militares como proyectiles de fusil y cañón, bayonetas, fragmentos de armas, botones de regimientos franceses e incluso balas de cañón. Estos materiales se conservan en el Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid, el Museo del Ejército y el Ayuntamiento de Somosierra.
Este reconocimiento permitirá proteger elementos vinculados a esta contienda, como los restos del puente de piedra sobre el río Duratón, el fortín levantado por orden de Napoleón y la ermita de Nuestra Señora de la Soledad (1654), integrada en el dispositivo defensivo español.
Vecinos y asociaciones especializadas reviven cada 30 de noviembre los momentos destacados del enfrentamiento entre las fuerzas españolas y la Grande Armée napoleónica, apoyada por la caballería ligera polaca.
![[Img #172471]](https://madridpress.com/upload/images/10_2026/2619_batalla.jpg)
El Consejo de Gobierno aprobó el decreto de este reconocimiento al lugar donde, el 30 de noviembre de 1808, se enfrentaron las fuerzas españolas del general San Juan con la Grande Armée de Napoleón Bonaparte. Fue la única batalla librada en campo abierto en la Comunidad de Madrid durante la guerra y también la única que Napoleón dirigió personalmente en España.
En este conflicto, las tropas españolas compuestas por unos 9.000 hombres --en su mayoría sin experiencia de combate-- alcanzaron el puerto el 18 de noviembre al mando del general San Juan. El ejército incluía regimientos de infantería, milicias provinciales, unos 400 jinetes, 200 artilleros y 16 cañones en cuatro baterías escalonadas a lo largo de la subida.
Frente a ellas avanzaba la Grande Armée, compuesta por tres regimientos de infantería (7.500 hombres), varios regimientos de caballería con 2.500 jinetes y 678 lanceros polacos, además de dos divisiones de reserva con otros 10.000 soldados.
A primera hora de la mañana del 30, el ejército francés se situó en la vertiente segoviana del puerto y trató de avanzar por el fondo del valle mientras unidades de infantería intentaban envolver las posiciones españolas por las alturas. Pero la topografía abrupta, el fuego de los tiradores y la artillería española frenaron su avance.
Hacia las once, con la niebla disipándose, Napoleón fue informado de las dificultades. Entonces, tomó la decisión que marcaría la batalla: ordenó a la caballería ligera polaca cargar contra las baterías españolas, situadas en sucesivos recodos del camino. La carga duró apenas unos minutos y decidió el destino del enfrentamiento con la victoria francesa.
El enclave conserva de forma notable el paisaje y la configuración del terreno tal como eran en 1808, que discurría por el antiguo Camino Real y la Cañada Real Segoviana. Allí se mantienen elementos esenciales como la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad (1654), integrada en las defensas españolas, y los restos del fortín francés mandado construir por Napoleón tras la batalla para controlar el puerto.
A lo largo de diferentes prospecciones se han recuperado objetos militares como proyectiles de fusil y cañón, bayonetas, fragmentos de armas, botones de regimientos franceses e incluso balas de cañón. Estos materiales se conservan en el Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid, el Museo del Ejército y el Ayuntamiento de Somosierra.
Este reconocimiento permitirá proteger elementos vinculados a esta contienda, como los restos del puente de piedra sobre el río Duratón, el fortín levantado por orden de Napoleón y la ermita de Nuestra Señora de la Soledad (1654), integrada en el dispositivo defensivo español.
Vecinos y asociaciones especializadas reviven cada 30 de noviembre los momentos destacados del enfrentamiento entre las fuerzas españolas y la Grande Armée napoleónica, apoyada por la caballería ligera polaca.


























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