A Sánchez no le salen los planes
Apenas ha pasado una semana desde que Pedro Sánchez anunciara el adelanto de las elecciones generales -incumpliendo una vez más su palabra- y ya ha podido comprobar que sus planes hacen agua. Si confiaba en dar la campanada una vez más como en 2023, esta vez no parece que lo vaya a conseguir.
Todas las encuestas coinciden en señalar que el bloque de la derecha, formado por PP y Vox, va a ganar las elecciones del 29N y por tanto a formar gobierno. Los datos fluctúan alrededor de los 200 escaños y algunas se disparan hasta los 214. Aquí hay que subrayar que el PP apenas sube, mientras Vox duplica su representación en el Congreso. En el bloque de la izquierda pintan bastos. El PSOE paga la corrupción y la pésima gestión y cae hasta poco más de 100 escaños, mientras sus socios de gobierno, Sumar y Podemos, se hunden en la irrelevancia.
Los gurús que convencieron a Sánchez de que éste era el mejor momento para convocar las elecciones le han llevado a un callejón sin salida. Su futuro electoral pinta muy negro y, además, acaba de sufrir un tremendo varapalo del Tribunal Supremo, que ha anulado la mal llamada 'ley de nietos', cerrando la puerta a un posible pucherazo electoral. El Gobierno ha estallado en cólera, pero el Alto Tribunal ha dicho muy clarito que "preservar la pureza del proceso electoral debe prevalecer sobre el derecho de sufragio".
A Sánchez todavía le pitan los oídos de los insultos y vituperios con que le regalaron los españoles en el desfile del Día de la Hispanidad en Madrid, en una nueva demostración de que no puede salir a la calle. Por eso no se ha atrevido a viajar con los Reyes a Ceuta y Melilla, temeroso de las iras de los ceutíes, víctimas de una invasión marroquí consentida por un presidente del Gobierno que desoyó las advertencias de los servicios de inteligencia y que por ello debería ser juzgado por traición a la Patria.
Muchos políticos y ciudadanos temen las artimañas de un trilero a la desesperada. Y tienen razón, pero no es tiempo de tener miedo. Hay que estar preparados para desentrañarlas, atajarlas y cortarle las alas a un personaje que sólo trabaja para mantenerse en la Moncloa a cualquier precio. Tras ocho años de sufrir sus mentiras, sus engaños, su corrupción y sus traiciones, los españoles ya se han cansado del personaje, que puede perder hasta un millón y medio de votantes del PSOE, avergonzados por la deriva del sanchismo. El día 29 de noviembre los electores tenemos la oportunidad de dar un clamoroso portazo a la etapa más negra de la democracia.
Todas las encuestas coinciden en señalar que el bloque de la derecha, formado por PP y Vox, va a ganar las elecciones del 29N y por tanto a formar gobierno. Los datos fluctúan alrededor de los 200 escaños y algunas se disparan hasta los 214. Aquí hay que subrayar que el PP apenas sube, mientras Vox duplica su representación en el Congreso. En el bloque de la izquierda pintan bastos. El PSOE paga la corrupción y la pésima gestión y cae hasta poco más de 100 escaños, mientras sus socios de gobierno, Sumar y Podemos, se hunden en la irrelevancia.



























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