Los españoles, con Ceuta
Centenares de miles de españoles han salido a las calles de todas las ciudades para mostrar su apoyo a los ceutíes, para clamar por la españolidad de Ceuta, para defender la unidad de España y para pedir al indigno presidente del Gobierno que dimita ya por traidor y por consentir la invasión marroquí de esa ciudad española.
Tras un mes de invasión, con un presidente de vacaciones y los ministros enzarzados en sus contradicciones y mentiras, millones de españoles no han dudado en manifestarse para decir ¡basta! a tanto desatino del Gobierno. No se han tragado las mentiras de Sánchez y de Marlaska, tampoco creen que se trate de una crisis migratoria. Es, lisa y llanamente, una invasión de un trozo de España. Los españoles se han mostrado indignados ante un Sánchez que se arrodilla ante Mohamed VI y además le da las gracias por su colaboración como un "socio de fiar", que dice que es.
El papelón del presidente y su lacayo ministro del Interior no puede ser más indigno. Su estrategia se ha centrado en negar que los servicios de inteligencia y de la Policía les hubiesen alertado de la invasión de finales de julio. Si hubiera sido así, ¿a qué esperaba Sánchez para destituir a la directora del CNI? Y, sin embargo, no lo hizo. Ahora se ha conocido un informe policial que dice todo lo contrario, es decir, avisaron, pero el Gobierno lo desoyó, no hizo nada y consintió la invasión. Ante tamaña traición es por lo que han salido los españoles a las calles, además de para dejar bien claro su apoyo a los ceutíes y para proclamar que Ceuta y Melilla no se entregarán nunca a Marruecos, porque son tan españolas como Burgos o Sevilla.
Sánchez debería tomar nota de que los españoles no le aguantan más. A los graves casos de corrupción de su familia y de su partido, se suma la invasión consentida de Ceuta. Como no tiene ni una pizca de vergüenza seguirá aferrado al sillón presidencial a esperar que pase la tormenta.
Otro que debería tomar buena nota es el Rey Felipe VI. Su papel en esta crisis es incomprensible. No se entiende que haya mantenido sus regatas mallorquinas en vez de acudir inmediatamente a Ceuta. Hay quienes lo defienden porque dicen que no tiene poder ejecutivo y que su agenda la marca Moncloa. Eso tendría explicación en otros casos, pero ante una invasión como la de Ceuta suena a mala excusa. El papel fundamental del Rey es garantizar la unidad y la integridad de España, y no lo ha hecho. Si se ha dejado manejar por el Gobierno, mal. Hasta Sánchez se ha permitido el lujo de señalarle por no haber visitado Ceuta. Le está bien empleado a Su Majestad, que parece no conocer al trilero de la Moncloa. Si la Constitución le reserva el papel de árbitro y moderador de la política, bien podría llamar a Sánchez a Palacio y exigirle la dimisión. Sería la primera vez que eso ocurriría desde la Transición, pero también es la primera vez que un presidente traiciona a su Patria.
Tras un mes de invasión, con un presidente de vacaciones y los ministros enzarzados en sus contradicciones y mentiras, millones de españoles no han dudado en manifestarse para decir ¡basta! a tanto desatino del Gobierno. No se han tragado las mentiras de Sánchez y de Marlaska, tampoco creen que se trate de una crisis migratoria. Es, lisa y llanamente, una invasión de un trozo de España. Los españoles se han mostrado indignados ante un Sánchez que se arrodilla ante Mohamed VI y además le da las gracias por su colaboración como un "socio de fiar", que dice que es.




























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