¿Quién mueve los hilos del desastre global?
Porque este desastre es una masacre, que va contra la clase media global, nosotros. La clase media está siendo exterminada y con ella nosotros, sin que seamos capaces de decir esta boca es mía. Sin clase media no hay democracia, ni libertad. Este silencio social atronador, indica que han fenecido ya. Un gran amigo, socialista, me dice desde hace años, que asistimos al fin del sistema democrático.
Tiene razón, y digo socialista, para que no me salgan con la ultraderecha, el fascismo, y demás sandeces malintencionadas de los enemigos de la libertad de expresión, pues es cierto que hay catarata de epítetos, para todo aquel que no diga amén a la diaria gilipollez del presente desgobierno, aunque sea o haya sido de su mismo partido. Pero que no se me vaya la olla. ¿Qué me ha motivado a escribir el presente artículo, cuando no hace tanto, escribí otro rotulado “El Sanchismo Z y la Planificación del Desastre”. No, no ha sido algo de esta tragedia que es la política nacional, sino de esta otra que es la política internacional.
El petróleo baja y suben los combustibles, sobre todo el diésel, ¿cómo es posible? Sin duda una parte de la respuesta está en la habitual trilería del gobierno. De este y de todos los anteriores. De este, porque rebajó los salvajes impuestos de los combustibles, y sin decir ni mu, la rebaja se acabó. Cierto es que no es el único trilero, fíjense ustedes que cuando el petróleo baja, todos los gobiernos aprovechan para subir los impuestos especiales, sin que se note. Luego el petróleo sube y los impuestos se quedan. Es como cuando el amor se va, pero ella (o él) se queda. Eso explica que en ocasiones el barril de petróleo haya estado tanto o más caro que ahora; y sin embargo nunca hemos pagado tanto por la gasolina y, sobre todo, el gasoil. Es algo así como el famoso impuesto de los ricos, cada vez que lo anuncian, sube el diésel.
Mientras todos pensamos que el gasoil sube por Trump/Ormuz -que también suben los combustibles por eso-, lo cierto es que específicamente el diésel escala por los bombardeos de Zelensky sobre las refinerías rusas. ¡Toma ya! A la política USA -no a sus ciudadanos- le da igual que suban los precios de las energías fósiles, porque es la primera potencia energética del mundo; pero la UE, que es una birria, un puñetero cero a la izquierda en política internacional y, contra pronóstico, ha acabado siendo una tragedia para los europeos -¿quién mueve los hilos del desastre?- debiera dejarle claro a Zelenzky -ya que le paga las bombas- que hay otros objetivos para poner a Rusia frente al espejo de su propia debilidad de tigre de papel, distintos de las refinerías, porque el mayor suministrador de gasoil de la UE fueron siempre las refinerías rusas, también hasta hace pocos días, pues Rusia esquivó las sanciones, a través de Turquía.
En resumen: la crisis del petróleo es del todo artificial; está hecha para que la paguemos nosotros. Eso dice el sentido común de un chico de pueblo, como yo; porque también en Maçanet de la Selva aprendí, de más de un albañil, que nunca empieces una tarea sin saber dónde la vas a terminar, y lo que ha hecho Trump en Irán es todo lo contrario. Si entras, acaba el trabajo. Y si no, no la líes. Meterse -más allá de los B2- sólo tenía sentido si se iba a derrocar el régimen sanguinario de los ayatolás y para eso hay que desplegar tropas, que no pueden ser de cobardes sociedades algodonadas, como la europea y, en este caso, la americana. Pero Irán cometió el inmenso error de bombardear a todos sus vecinos, que sí tienen contingentes armados. Es tan sencillo como eso: Yo pongo los misiles y vosotros las tropas, dirigidas por fuerzas especiales USA. Y si no, no hay trato. Sin ese pacto previo, hay que ser bobo, para meterse en el berenjenal, y los dirigentes mundiales suelen ser flojos, pero no tanto.
Lo cierto es que la guerra de Irán se ha empantanado en Ormuz; es decir, en el petróleo, y la de Ucrania, en las refinerías de una Rusia que ni siquiera puede abastecerse de gasoil a sí misma. Para las “siete hermanas” del petróleo, de siempre, y las añadidas actualmente, esto es negocio; pero como decía mi padre, ¡cuánto te añoro, Joan! “cuando sube el petróleo se dispara la inflación y la clase media sufre”. Y así es. Nosotros, la clase media, nos comemos la M de una inflación galopante, al tiempo que los índices selectivos de la bolsa rampan. ¡Viva Mónaco, sus Lambos y los yates de esa desaliñada aldea llamada Saint-Tropez! Mientras el rebaño -salvo el gubernamental comprado, de sindicatos, Ibex, prensa y ONGs-, cagadito y calladito. ¿Hasta cuándo?
Tiene razón, y digo socialista, para que no me salgan con la ultraderecha, el fascismo, y demás sandeces malintencionadas de los enemigos de la libertad de expresión, pues es cierto que hay catarata de epítetos, para todo aquel que no diga amén a la diaria gilipollez del presente desgobierno, aunque sea o haya sido de su mismo partido. Pero que no se me vaya la olla. ¿Qué me ha motivado a escribir el presente artículo, cuando no hace tanto, escribí otro rotulado “El Sanchismo Z y la Planificación del Desastre”. No, no ha sido algo de esta tragedia que es la política nacional, sino de esta otra que es la política internacional.




























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