Según recuerda el Instituto Geográfico Nacional (IGN), a diferencia del eclipse total de Sol del pasado 12 de agosto, en esta ocasión no será necesario recurrir a las gafas de protección, puesto que su observación a simple vista no implica ningún peligro para la salud.
Un eclipse parcial de Luna se produce cuando solo una parte del satélite entra en la zona más oscura de la sombra proyectada por la Tierra, denominada umbra.
El fenómeno tiene lugar cuando el Sol, la Tierra y la Luna se encuentran prácticamente alineados, durante la fase de Luna llena, pero la alineación no es lo suficientemente precisa como para que toda la superficie lunar quede dentro de la umbra. De este modo, mientras una parte de la Luna permanece iluminada, otra queda oscurecida al atravesar la sombra terrestre.
En concreto, el eclipse ofrecerá a los madrileños más de tres horas para seguir la transformación de la Luna. El espectáculo comenzará a las 4.34 horas, cuando la sombra empiece a avanzar sobre el disco lunar.
A partir de ese momento, el característico "mordisco" oscuro irá creciendo hasta alcanzar su máximo a las 6.12 horas, con una magnitud de 0,92 y la Luna todavía situada a una elevación de 15,2 grados.
La fase parcial concluirá oficialmente a las 7.52 horas, aunque la geografía jugará esta vez en contra de los observadores madrileños. La Luna se pondrá a las 7.47 horas, cinco minutos antes del final, por lo que desaparecerá bajo el horizonte con una pequeña porción de sombra.
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