Domingo, 02 de Agosto de 2026

Actualizada Domingo, 02 de Agosto de 2026 a las 13:39:39 horas

EMILIO SUÑÉ
Domingo, 02 de Agosto de 2026

Los desastres naturales y la falta de sentido común

Hace escasos días hemos enfrentado uno de los peores incendios de nuestra Historia, con provincias casi enteras arrasadas por el fuego. No hace tanto los alrededores de Valencia fueron devastados por el agua de la Dana de 2024, y la sierra Oeste de Madrid -en la que resido- ahora calcinada por el fuego, fue duramente castigada por la Dana de 2023.


He visto los efectos de estas grandes tragedias en menos de tres años y claro, tener ojos y sentido común, enseña mucho más que las palabras huecas de políticos irresponsables y de supuestos científicos que viven del maná de los proyectos de investigación, que o son políticamente correctos, o no salen adelante, y lo mismo sucede en las evaluaciones investigadoras de comisiones nacionales -¿dónde queda la autonomía universitaria?-, o en los concursos de acceso a las plazas docentes. El adoctrinamiento sustituyó a la educación y algo parecido sucede con la investigación, pues hay excomunión para quien se aparte de la doctrina dominante, del llamado consenso científico, que si es consenso, no es científico y viceversa, porque la Ciencia sólo avanza por disenso, en la época de Galileo y ahora. Hoy, investigación y Ciencia no son más que baremos burocráticos, diseñados para que sus sacerdotes vivan de la adoración servil al poder. Una Ciencia transmutada en burocracia y dogma. El primero es el cambio climático, la excusa ideal para muchas cosas, como eludir responsabilidades de previsión; porque el clima ha cambiado siempre y nunca ha sido el ser humano la causa determinante. Tampoco ahora.
 
¿Qué es lo que yo he visto en materia de incendios? Nací en un pueblo. De niño, los incendios los apagaban básicamente los vecinos y casi nunca eran devastadores, pese a la escasez de medios. La diferencia es que antes el monte estaba cuidado y ahora no. Hoy la política forestal se dicta desde despachos de urbanitas, que ni pisan el monte, ni les importa. Sólo saben hacer lo que no cuesta, que es prohibir. Por ejemplo, el 4x4, que empezó vetando la Comunidad de Madrid y acabó siendo un goteo de prohibiciones en todas las CC.AA. En una sociedad cuaternarizada, la actividad agropecuaria se reduce drásticamente, y con ella la gente que vive en y del campo. Cuando aún me dejaban circular con el 4x4, observé que los caminos -evidentes cortafuegos naturales- desaparecían en el punto donde llegaba el último tractor de cada pueblo. En Zamora, la senda del rutómetro estaba literalmente taponada por la maleza. También allí, un árbol caído, prácticamente cortaba un camino con despeñadero. Logré pasar y, al llegar a la aldea, le dije a un señor, ¡¿cómo tienen el monte en ese abandono, no ven que si hay un incendio van a salir ustedes ardiendo?! Respuesta: Tiene usted razón, pero la Comunidad Autónoma ha prohibido el pastoreo y ya nadie sube al monte. En 2025, Zamora ardió por los cuatro costados. ¿Ha pensado alguien que, con la despoblación del campo, las fuentes de riqueza alternativas y la conservación de los caminos, pasan por fomentar el 4x4 y no por prohibirlo? Basta con convertirlo en actividad federada y encomendar a las federaciones el control. ¡Encima es gratis!
 
Desde la pandemia, resido en la casa de mi esposa, en la sierra Oeste de Madrid, pero no hablaré del presente incendio, que de milagro no nos ha afectado, sino de la Dana de 2023, que en nuestro caso sólo inundó la parte baja del chalet, pero para otros vecinos resultó catastrófica. Parte de los daños, vinieron de infraestructuras urbanas mal planteadas, como el deficiente alcantarillado, o la mala canalización del torrente que cruza el pueblo, y que, por cierto, pasado el susto no se han corregido; pero lo más grave es que el agua invadió calles y viviendas, sobre todo por un mal entendido ecologismo, que acaba siendo letal para el medio ambiente, pues el torrente tiene enormes árboles en pleno cauce, que además está invadido de maleza y el agua que no puede circular por ahí, busca las calles, hasta convertirlas en ramblas. ¿Qué cabeza hueca es la que pone trabas para desbrozar y limpiar los cauces? ¡Ah! la misma que destruye los embalses, para devolver a los ríos un recorrido, que las fuertes lluvias convierten en tragedia.
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