En fútbol cuentan los goles, no los nombres y apellidos ni las aproximaciones al área rival. Y Australia, que supo salir muy bien a la contra, con criterio y definición, tuvo varios contragolpes y aprovechó dos de ellos para tumbar a la Turquía de los Arda Güler, Hakan Çalhanoglu u Orkun Kökçü. Ahora, los turcos se complican la vida en un Grupo liderado por Estados Unidos, que vapuleó a Paraguay, y por esta Australia de Popovic.
El triunfo tuvo además cierto valor histórico para los oceánicos. Australia había perdido cinco de sus seis estrenos anteriores en una Copa del Mundo y solo había comenzado con victoria en Alemania 2006, precisamente en aquel equipo del que formó parte el ahora seleccionador Tony Popovic. Veinte años después, los 'socceroos' arrancaron este Mundial cambiando una dinámica que parecía instalada.
También Turquía llegaba con una deuda pendiente con los debuts mundialistas ya que los otomanos habían caído en sus dos anteriores estrenos, ante Alemania Federal en 1954 y frente a Brasil en 2002, y tampoco esta vez lograron escapar de ese mal arranque. Lo hicieron además dejando una sensación incómoda: más balón, más talento aparente y varias ocasiones claras, con hasta ocho tiros a puerta, pero demasiado poco filo para una selección que aspira a volver a ser protagonista 24 años después de su histórica tercera plaza.
El encuentro tardó en encenderse y desperezarse, como si se jugara a las 6.00 horas españolas, y necesitó incluso de la pausa de hidratación para cambiar de marcha. Hasta entonces, el dominio territorial era turco pero sin profundidad ni ocasiones. Y justo después llegó el tramo decisivo del partido. Primero avisó Arda Güler con la que fue seguramente la mejor acción elaborada de Turquía en toda la primera mitad, recibiendo dentro del área y obligando a Patrick Beach -gran sorpresa del once por delante del capitán Mathew Ryan- a intervenir con seguridad.
Pero aquella ocasión acabó siendo el principio del castigo. Australia sacó rápido, encontró espacio a la espalda y Burgess lanzó en carrera a Nestory Irankunda. El extremo del Watford controló hacia dentro para eliminar de golpe a Demiral y a varias ayudas turcas y definió con enorme calidad ante Ugurcan Çakir. Un gol precioso que además convirtió al atacante nacido en Tanzania en el goleador más joven de Australia en un Mundial.
Turquía intentó reaccionar de inmediato y vivió probablemente sus mejores minutos del encuentro. Bardakci lanzó un misil desde lejos que obligó a Beach a tocar lo justo para desviarlo al palo y Arda Güler volvió a asumir responsabilidades desde la distancia, aunque sin precisión. El madridista pidió balón, se ofreció constantemente y monopolizó incluso acciones a balón parado por delante de Çalhanoglu, pero nunca consiguió romper una defensa australiana muy organizada y cómoda defendiendo en bloque bajo. Y fue de más a menos.
Australia tampoco se encerró por completo. Cada recuperación tenía intención y antes del descanso Irankunda estuvo cerca del doblete tras otra transición rápida, aunque su remate demasiado centrado permitió intervenir a Çakir. Ya en la segunda mitad, los de Popovic mantuvieron el mismo plan: resistir, cerrar líneas y salir cuando el escenario lo permitiera. Touré perdonó una contra prometedora y Souttar, imperial en ambas áreas, rozó el gol en un córner con un cabezazo que exigió reflejos felinos del portero turco.
Montella movió piezas buscando más profundidad y Turquía insistió por fuera, desde la frontal y también mediante acciones individuales. Beach volvió a aparecer ante una falta directa de Güler, Zeki Çelik encontró una de las mejores vías de ataque con una incursión que acabó en la red lateral y Kerem Aktürkoglu desperdició la ocasión más clara del partido para los suyos con una volea a quemarropa que el guardameta australiano atrapó en dos tiempos.
Sin embargo, cuando más empujaban los turcos llegó la sentencia. Tras otra acción ofensiva otomana y un nuevo disparo lejano muy desviado de Güler, Australia escapó una vez más. Connor Metcalfe condujo con metros por delante, levantó la cabeza y nada más vislumbrar la meta rival soltó un derechazo lejano, entre tres rivales, imposible para Çakir que colocó el definitivo 2-0. Segundo golpe idéntico al primero: recuperación, espacio y castigo.
El tramo final terminó de definir el partido. Souttar, gigantesco por arriba, despejó centros y tiros con autoridad, Popovic administró cambios para refrescar el esfuerzo defensivo y Beach cerró una actuación sobresaliente en su estreno mundialista con otra parada a una falta directa de Çalhanoglu. Australia, sin apenas sufrir en lo emocional pese al asedio rival, dio el primer gran golpe del Grupo D y deja al rojo vivo el duelo futuro entre Turquía y Paraguay.
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