Robert Prevost ha entrado en el Salón de Plenos acompañado de la presidenta del Congreso, Francina Armengol, y el del Senado, Pedro Rollán. Todos los presentes le han recibido puestos en pie, pero no todos han aplaudido a su llegada.
Entre los que han optado por no hacerlo estaban el portavoz adjunto de Sumar, dirigente de Izquierda Unida y secretario general del Partido Comunista de España (PCE), Enrique Santiago, y los también diputados de IU Nahuel González y Toni Valero.
Sin embargo, los tres han aplaudido después el discurso de Armengol, igual que han hecho los demás portavoces parlamentarios y el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, si bien el líder de Vox, Santiago Abascal, sólo se ha unido al final con unas palmadas contadas y no lo han hecho sus compañeros de bancada.
Tras el discurso de media hora protagonizado por el Papa, todos se han vuelto a poner en pie y le han reconocido con aplausos, pero no así Nogueras, que en el saludo previo había instado a León XIV a hablar en catalán en Barcelona. Sí ha aplaudido al Papa el portavoz de Junts en el Senado, Eduard Pujol.
El aplauso se ha prolongado durante siete minutos con la mayoría del hemiciclo puesto en pie y se han escuchado varios vivas al Papa. También han aplaudido los presentes en las tribunas de invitados.
A esta sesión extraordinaria han acudido representantes de todas la formaciones políticas salvo de Podemos, alegando que el Papa sigue siendo "cómplice" de los abusos en la Iglesia Católica, y del Bloque Nacionalista Galego (BNG), que considera que en un Estado aconfesional "carece de sentido" que un líder religioso sea recibido en una Cámara que ha de preservar, a su juicio, la "neutralidad" religiosa.
RECIBIMIENTO ESPECTACULAR
Por otra parte, al abandonar el Congreso de los Diputados, el Papa ha calificado de "espectacular" la acogida que está recibiendo en su visita a España, al ser preguntado por la prensa por el trato recibido en el país.
El Pontífice ha recibido el cariño de los ciudadanos que se han agolpado tras las vallas instaladas en los alrededores de la Cámara Baja. Antes de subir al vehículo oficial, se ha acercado a saludar a los presentes, estrechando la mano de algunas de las personas que aguardaban su paso y dedicando varios gestos de cercanía. Además, ha bendecido cruces y rosarios al personal del Congreso que se lo han pedido.
Entre la multitud se han escuchado expresiones de agradecimiento como "Gracias por venir a España, Santo Padre" o "Santidad", además de numerosos gritos de "¡Viva el Papa!", que han acompañado sus últimos momentos ante el Congreso, donde el Pontífice ha ofrecido un discurso a diputados y senadores.
El Pontífice ha respondido con saludos y sonrisas antes de acceder al vehículo oficial que le trasladó a la sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE), para su encuentro con los obispos españoles.
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