"He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy. Una escuela que nos enseña a arrodillarnos ante Dios y ante el prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano", ha subrayado el Pontífice este domingo en su homilía durante la Misa del Corpus Christi en la Plaza de Cibeles.
Una escuela, según ha precisado, que enseña "la gratitud del amor" para romper "las cadenas del egoísmo" y que llama a comprometerse en la construcción del bien común. "También nosotros estamos llamados a estar presentes en las situaciones y en los desafíos de la sociedad, a no huir, a comprometernos personalmente en la construcción del bien común", ha añadido.
NO ES "SUPERVIVENCIA FOLCLÓRICA"
Además, el Papa ha ensalzado el "sentimiento espiritual" de España que se expresa en procesiones como la del Corpus Christi y ha puntualizado que no se trata de una "supervivencia folclórica o de un simple adorno estético".
"Las solemnes procesiones de este día han plasmado durante siglos la piedad, el arte, la música, la arquitectura y la vida del pueblo español y, todavía hoy, expresan y manifiestan el sentimiento espiritual de este país también a través de la belleza y la elegancia de las alfombras florales, de los altares en las calles, del cuidado de las custodias y de los expositores, de los cantos y de los ornamentos. No se trata de una manifestación exterior, de una supervivencia folclórica o de un simple adorno estético: aquí se trata de la fe en la presencia del Señor Resucitado", ha remarcado.
Asimismo, ha llamado a salir de una "fe cómoda y privada" y a convertirse en "constructores de un mundo nuevo". No se trata solo, según ha indicado, de "sacar la custodia" sino de que cada uno se deje "sacar del egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada, para responder a su invitación a la conversión, a cambiar la mirada, a acoger su presencia que transforma" y que hace a los católicos "constructores de un mundo nuevo".
En este sentido, ha señalado que la "memoria histórica de las procesiones del Corpus Christi no se deja aprisionar por un recuerdo nostálgico" sino que se convierte "en una invitación para el hoy", para la vida personal, para las relaciones, para la sociedad y para "la construcción del futuro".
TENTACIÓN DE CONFIAR EN OTROS ÍDOLOS
A su vez, León XIV ha advertido de "la tentación de confiar en otros ídolos y alimentarse de un pan que no sacia" y ha invitado a "salir de la devoción privada" y convertirse en "protagonistas de la transformación de la historia y signo de esperanza".
"Dejemos que hidrate las sequedades de nuestro corazón, para salir después a los caminos de la vida y de la historia y llevar entre la gente esta corriente de agua fresca, corriente de amor, de paz, de justicia y de alegría. Bebamos de nuevo de esta fuente eucarística que no nos encierra en una devoción privada sino que nos envía a regar a los hermanos, a las familias, a los pobres, a quienes sufren, a quienes han perdido la esperanza", ha animado.
También ha precisado que "el Cristo que pasa por las calles en la custodia es el mismo que se identifica con los pobres, los abatidos, los que están solos y desamparados" y ha apuntado que "no es casual que en España, la Iglesia haya unido durante años la solemnidad del Corpus Christi con el Día de la Caridad".
Durante su homilía, el Pontífice también ha recordado a san Manuel González, que "recuerda que la Eucaristía no puede ser honrada solo en las grandes celebraciones", y unos versos poéticos de San Juan de la Cruz --'Qué bien sé yo la fuente que mana y corre, aunque es de noche'--. Según ha dicho, en la prisión conventual de Toledo donde estaba encarcelado "en condiciones durísimas", precisamente en torno al Corpus Christi de 1578 "reconoce desde la noche de aquella prisión la presencia escondida del Señor".
DISCURSO EN EL CONGRESO
Por otra parte, León XIV se convertirá este lunes en el primer Papa que pronuncia un discurso ante diputados y senadores en el Palacio del Congreso, y lo hará no como Sumo Pontífice, sino como jefe de Estado de Ciudad del Vaticano, en el marco de su visita oficial a España.
Tras semanas de preparación, todo está listo ya en la Cámara Baja para recibir al Papa, que estará acompañado por la delegación oficial vaticana. Su estancia en el Palacio del Congreso se alargará por un tiempo de unos 50 minutos.
Según la agenda oficial, está previsto que León XIV llegue en papamóvil a la Carrera de San Jerónimo sobre las 10.30 horas tras reunirse con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la Nunciatura Apostólica.
SALUDO A LOS TRES PODERES E HIMNOS
A su llegada será recibido por los presidentes del Congreso, la socialista Francina Armengol, y del Senado, el 'popular' Pedro Rollán. Tras los saludos de rigor, los tres se dirigirán al Patio de Floridablanca, donde les estarán esperando los representantes de los otros dos poderes del Estado: el presidente del Ejecutivo y los presidentes del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Isabel Perelló, y del Constitucional, Cándido Conde Pumpido.
Tras la rendición de honores, las autoridades del Estado y el Santo Padre escucharán los himnos de la Ciudad del Vaticano y de España, que serán interpretados por la Banda Sinfónica de Música de la Policía Nacional.
Precedidos por los maceros, la comitiva accederá al Palacio y se dirigirá al Salón de Perdidos, donde el Papa saludará a los miembros de las Mesas del Congreso y del Senado, al jefe del partido mayoritario de la oposición y presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y a los portavoces de los grupos parlamentarios de ambas Cámaras.
Hasta la fecha, y según informaron a Europa Press fuentes parlamentarias, todos los partidos con representación parlamentaria enviarán a representantes a esta ceremonia salvo Podemos y el BNG. Los 'morados' alegan que el Papa sigue siendo "cómplice" de los abusos en la Iglesia Católica.
SE LLEVARÁ DOS INCUNABLES
Concluidos los saludos, Armengol invitará al Papa a firmar en el Libro de Honor de la Cámara Baja para dar paso al habitual cambio de regalos. En concreto, la presidenta del Congreso entregará a León XIV un facsímil del manuscrito Liber Horarum o Libro de Horas, uno de los libros más antiguos (siglo XV) y valiosos de su fondo bibliográfico, y el del Senado, un manuscrito del Beato de Liébana, códice de Fernando I y Doña Sancha.
Seguidamente, todos se dirigirán al Salón de Plenos, al que el Papa y los presidentes de ambas cámaras legislativas entrarán por la escalera de acceso desde la Galería del Orden del Día. Una vez en el Hemiciclo, Armengol declarará abierta la sesión y pronunciará su discurso.
A su término, tomará la palabra León XIV para dirigirse, en su condición de jefe del Estado Vaticano, a diputados, senadores y resto de autoridades e invitados, entre los que se encuentran los miembros del Gobierno, presidentes autonómicos, las presidentas del Consejo de Estado, Carmen Calvo, y del Tribunal de Cuenta, Enriqueta Chicano, y la fiscal general del Estado, Teresa Peramato, así como expresidentes de las cámaras Baja y Alta.
El Congreso también cursó invitación a los expresidentes del Gobierno Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy pero, según informaron a Europa Press fuentes de la organización, sólo acudirán a la cita los 'populares' (Rajoy y Aznar) porque los dos exmandatarios socialistas ya han informado de que no asistirán.
Zapatero ha justificado su ausencia en que quiere centrarse en preparar su defensa tras su imputación por tráfico de influencias y falsificación documental en el 'caso Plus Ultra', según informaron a Europa Press fuentes de su entorno.
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