Poco, prácticamente nada, queda del pasado señorial del palacete, hoy abandonado y casi fantasmagórico. Y así lo han dejado claro desde la vecindad: desde hace unos días un cartel cuelga de la lona lamentando que "Carabanchel abandona su patrimonio hasta la ruina".
Pero vecinos y vecinas no se resignan y tienen claro a quiénes poner en el punto de mira, empezando por la Administración y acabando por la propiedad del inmueble, con protección de nivel 2. Tanto ciudadanos particulares como la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo de Carabanchel manejan información contrastada, vía registro, que apunta a la responsabilidad de la propiedad, en manos de la sociedad Reba Projects S.L., vinculada en España, como han trasladado fuentes ciudadanas a Europa Press, con FSRR, las siglas de la Fondazione Sandretto Re Rebaudengo, con la que comparte domicilio fiscal en Madrid.
La compra se habría formalizado en diciembre de 2023 y se registró en marzo del año siguiente, como apuntan fuentes vecinales. La fundación italiana, especializada en arte contemporáneo, ya sonó años atrás por un supuesto interés en el patrimonio de Madrid, aunque finalmente el proyecto no llegó a cuajar.
Corría el año 2020, dos meses antes del estallido de la pandemia de Covid, cuando la entonces vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, trasladaba que el Ayuntamiento estaría valorando "todas las opciones" sobre el futuro uso para el edificio de la calle Gobernador, okupado anteriormente por el colectivo La Ingobernable, después de que comenzase a circular el nombre de la Fundación Sandretto Re Rebaudengo.
También el Gobierno de Manuela Carmena tuvo relación con la fundación. Durante su mandato se dio luz verde a la cesión por 50 años de la entonces vacía Nave 9 de Matadero Madrid a la Fundación Sandretto, donde albergaría su colección privada, para finalmente no prosperar este proyecto.
MALEZA Y RATAS
Desde mediados de los 90, el neoclásico palacete de la Fundación Goicoechea Isusi viene sorteando la ruina, con un Ayuntamiento que deja en manos de la propiedad privada la responsabilidad de las labores de restauración y conservación del antiguo asilo, de finales del siglo XIX.
La insalubridad es otra de las grandes preocupaciones vecinales, con miedo a que las ratas vuelvan, como ya pasó el verano pasado. La maleza que crece descontrolada es lo que ha activado sus miedos ante la posibilidad de que los roedores críen en ella. Los afectados echan en falta por parte del Ayuntamiento alguna información sobre la insalubridad en la finca.
Ya en 2024 la asociación Hispania Nostra incluyó el palacete en su Lista Roja del Patrimonio por su "pésimo estado de conservación tras haber perdido "multitud de elementos originales" y "ser vandalizados y expoliados".
El edificio es obra del arquitecto Secundino Zuazo, autor del Palacio de la Música. Empezó a construirse en 1890 como un hotel en la entonces carretera de los Carabancheles, hoy General Ricardos, pero ya en la década de los años 20 del siglo pasado pasó a ser un asilo "para inválidos del trabajo manual e intelectual", fundado por Ramona Goicoechea e Isusi. El edificio se cerró en los años 80 y lo compró una empresa. Estuvo okupado durante años.
En 2019, a escasos cinco meses de que José Luis Martínez-Almeida llegara a la Alcaldía, el palacete volvió a firmar, una vez más, su parálisis después de que el Gobierno municipal de PP y Cs desistieran de comprarlo por su estado de ruina.
El Gobierno municipal 'popular' se desligaba de Inversiones Financieramente Sostenibles (IFS) apuntadas por el Gobierno precedente, con Manuela Carmena a la cabeza, por un valor de 88 millones de euros, entre ellas el palacete. "No resultan viables" principalmente por argumentos técnicos pero también por "no tener enlace con los objetivos del nuevo equipo".
Carmena dio luz verde ese mismo año a la futura adquisición, vía IFS y por 2,5 millones de euros. La intención de los anteriores gobernantes pasaba por acoger allí una dotación pública, por ejemplo, dependencias de la Junta de Distrito, aunque al tratarse de un edificio "con grandes posibilidades" el entonces Gobierno estaba abierto a valorar otros usos necesarios en el barrio.
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