Sábado, 16 de Mayo de 2026

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Sábado, 16 de Mayo de 2026
En el que cuentan que el patrón de Madrid salvó a su hijo

El Museo de San Isidro guarda el Pozo del Milagro

El Museo de San Isidro conserva en su patio el conocido como Pozo del Milagro, el enclave que la tradición popular vincula a uno de los episodios más conocidos atribuidos al que hoy es patrón de la capital: el milagro por el que el santo hizo subir el agua hasta el brocal para salvar la vida de su hijo tras caer accidentalmente al interior.

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"El pozo tiene mucha historia y mucha tradición", explica a Europa Press el director del museo, Alberto González Alonso, quien recuerda que este relato forma parte de uno de los milagros más populares asociados al patrón madrileño.
 
Según detalla, el hijo de San Isidro cayó al interior del pozo mientras jugaba. Alarmada, su mujer, Santa María de la Cabeza, avisó al santo, que comenzó a rezar hasta que el agua subió milagrosamente llevando al niño de nuevo hasta el brocal.
 
El pozo se encuentra en el antiguo Palacio de los Condes de Paredes de Nava, un edificio históricamente vinculado a la familia Vargas, considerada por la tradición como la familia para la que trabajó San Isidro.
 
"La gente pensó desde la canonización de San Isidro, en el siglo XVII, que las habitaciones donde vivió el santo estaban en este palacio, por lo que la existencia de un pozo encajaba perfectamente con la historia del milagro", señala González.
 
No obstante, el director del museo explica que existen distintas teorías sobre cuál sería el auténtico Pozo del Milagro, ya que varias propiedades relacionadas con los Vargas contaban con pozos propios. Otro de ellos se encuentra en la actual Biblioteca Iván de Vargas, en la calle San Justo. "Era habitual que las casas del Madrid medieval tuviesen pozo porque el agua se obtenía directamente de los acuíferos de la ciudad", apunta.
 
El pozo conservado en el museo mantiene todavía agua en su interior y alcanza una profundidad de 22 metros. Según explica González Alonso, originalmente tenía unos 16 metros, aunque posteriormente tuvo que profundizarse para volver a alcanzar el nivel freático. "Lo que conservamos es el revestimiento original de ladrillo que baja hasta la veta de agua", detalla González.
 
La tradición en torno a San Isidro también convirtió este antiguo palacio en lugar de devoción popular tras la canonización del santo en el siglo XVII. En su interior aún se conserva una capilla decorada en el siglo XVIII y vinculada a la creencia de que allí vivió y murió el patrón madrileño.
 
UN POZO CON AGUA QUE NO POSEE PROPIEDADES MILAGROSAS
 
Aunque el pozo está ligado a uno de los milagros más conocidos del santo, el director del museo aclara que a sus aguas no se les atribuyen propiedades milagrosas. Esa consideración recae sobre la fuente situada junto a la ermita de San Isidro, en la pradera madrileña, cuya tradición se remonta al siglo XII.
 
Según la tradición popular, San Isidro hizo brotar ese manantial al clavar su aguijada en el suelo para dar de beber a su señor, Iván de Vargas. La costumbre de acudir a beber de estas aguas dio origen con el tiempo a la romería de San Isidro, convertida siglos después en una de las celebraciones más populares de Madrid.
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