"Yo siempre dije que las mascarillas había que traerlas lo antes posible, que pusieran todos los medios para ello", ha manifestado en su declaración este lunes como principal acusado en el juicio por presuntas irregularidades en la compra de material sanitario.
Ábalos ha dicho que él dio la "orden política" de conseguir 13 millones de mascarillas pero correspondía a Puertos del Estado --8 millones-- y Adif --5 millones--, los entes de Transportes a los que se encargó la compra, llevarlo a cabo y "estaban en plenitud de su competencia y de su responsabilidad" como "órgano de contratación".
"Tienen que contratar como ellos crean conveniente. Yo no he contratado jamás, no he formado parte de ningún órgano de contratación. Tienen el mandato de comprar, pero no el de contratar con nadie en concreto. Tienen que contratar a quien crean, porque al final son ellos los que van a tener que responder de quien contraten", ha agregado.
Sobre que desde Puertos y Adif escogieran a Soluciones de Gestión, el exministro ha asegurado que si "no les gustaba" esa oferta, "podían haber cogido otra". "El problema es que las otras podían merecerles bastante menos confianza, y sobre todo es que igual les tocaba adelantar un dinero que no querían arriesgar", ha dicho.
También ha afirmado que no conoció "ninguna" oferta y que supo que "hubo varias", hasta "cuatro coetáneas" a la de Soluciones de Gestión", según le comentó su asesor, también acusado, Koldo García.
"Este tema solamente lo despaché con el subsecretario, con nadie más, y él me dijo que, aunque la ley de contratos del sector público para situaciones de emergencia y el propio decreto del estado de alarma creado para esta situación no exigía la concurrencia, quedaría bien si hubiera algunas ofertas más", ha indicado.
Ante ello, Ábalos les pidió "buscarlas y se ha mostrado "convencido" de que "al menos algunas hubo": "Por mi mano no pasó ninguna, por lo tanto no sé ni quiénes, pero a mí, por lo que se me respondió y lo que me consta, es que más de una hubo seguro".
El exministro ha negado que conversara con Aldama, el tercer acusado, antes de las adjudicaciones a Soluciones de Gestión, aunque ha reconocido que es "probable" que supiera que buscaban material. "Pero en ese momento uno lo interpreta casi como una ayuda, en aquel momento es que necesitábamos de todo el mundo", ha precisado.
Y ha subrayado que su "obsesión" era tener "equipos de protección ya", a la par que ha señalado que "la preselección se podía hacer perfectamente y es legal, ya que la legislación permitía eso".
Ábalos ha incidido en que dirigía uno de los ministerios nombrados autoridad para la gestión de la pandemia y que todo el servicio de transporte se declaró esencial y, por tanto, a los trabajadores había que "protegerlos".
"De ahí deriva, básicamente, la necesidad de la protección de los trabajadores esenciales para garantizar a este país el suministro, el abastecimiento, de la alimentación, de las medicinas, y garantizar una mínima movilidad controlada en el país y tengo que decir que fue un éxito, porque este país no tuvo ningún problema", ha dicho.
Ha recordado su "inquietud" por "encontrar un proveedor" y ha rechazado que difundiera información privilegiada, porque "el problema estaba en quién conocía dónde vendían y cómo hacerlas traer". "Fue una odisea traer mascarillas para todas las administraciones y al menos nosotros las pudimos traer los primeros y a un precio bastante inferior a la media", ha reivindicado.
El exministro ha asegurado que recomendó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, decretar el estado de alarma cuanto antes y que la adjudicación de las mascarillas no fue singular, ya que Transportes contrata "por cantidades bárbaras".
"No me he metido jamás en nada de contratación y éste para mí no era un contrato especial, salvo en el objeto de la compra. Todo lo demás, para mí era un contrato más del Ministerio", ha declarado.
CONOCIÓ A JÉSSICA POR ALDAMA
Por otra parte, ha declarado que conoció a su expareja Jéssica Rodríguez a través del empresario acusado, Víctor de Aldama, pese a que ambos lo han negado, motivo por el cual considera que ha habido coacciones: "Ella no dice eso si no se la ha coaccionado".
"Dijo que cobraba sin ir a trabajar, sin que nadie le preguntara por eso. Y que había elegido el apartamento. ¿Alguien le preguntó por eso? Lo dijo de 'motu propio'. Y dijo que no conocía al Aldama, cuando yo la conocí por él", ha expresado.
El exministro ha indicado que conoció a su expareja en un piso de Atocha vinculado a un socio de Aldama en una cena en la que estaban el exministro, el empresario, el exasesor ministerial Koldo García --también acusado--, Jéssica y una amiga de ella.
Después de su ruptura, que ha calificado como "muy brusca", Ábalos ha señalado que no volvieron a hablar: "Ahí descubrí la palabra 'ghosting', porque fue efectivamente así".
El exministro ha lamentado que la relación "no podía permanecer porque fue una relación extramarital" y se enfrentaban al "riesgo de un escándalo público", a la par que ha criticado que su intimidad esté "tan reventada": "Ya soy un personaje, soy carne de meme".
De la misma manera, ha señalado que "nadie dice que no va a trabajar cuando se ha preocupado de fichar todos los días", tanto en "el tiempo que estuvo en Ineco, como el que estuvo en Tragsatec".
ÁBALOS NO TUVO LLAVES DEL PISO
El exministro ha manifestado que conoció a Alberto Escolano, socio de Aldama, a través de Koldo porque este le había ayudado como empresario, "montándole reuniones con la delegación del Gobierno en Aragón o con el Ayuntamiento de Calatayud".
Ábalos ha enmarcado en esta relación el hecho de que el socio de Aldama fuera el que pagase el piso en el que vivía Jéssica en la céntrica Plaza de España en Madrid, algo que le constaba, aunque no así la relación de Escolano con el empresario.
Y ha asegurado que estuvo en el piso "en ocasiones, después de comer", y después volvía al Ministerio porque su agenda era "tremenda". En esta línea, ha dicho que "nunca" tuvo llaves del apartamento y que "nunca" pasó una noche allí.
Además, ha reconocido que recibió un mensaje de Jéssica cuando ya habían dejado la relación para decirle que se había dejado de pagar el piso.
"Yo no tenía ningún compromiso, no era una persona dependiente, fue independiente toda la vida, yo la conocí independiente y por lo tanto yo no tengo ninguna obligación", ha explicado.
NIEGA HABER HABLADO CON PARDO DE VERA
El fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, ha preguntado al exministro si pidió a Koldo que hablase con la entonces presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, para que Jéssica comenzase a trabajar en Ineco, a lo que Ábalos ha dicho que "no": "Nunca hablé con Isabel sobre esta cuestión, jamás".
Y es que, en el ámbito público "es el que menos procedente" le parecía hacer este tipo de llamadas o que ella trabajara. "Si una persona quiere trabajar, tendrá que pasar por los procesos que tiene que pasar. Es que me parece de cajón", ha añadido.
Preguntado por si conocía que Jéssica no trabajaba, el exministro ha declarado que "todo lo contrario", que eso es lo que le "sorprende" y que no hizo "el seguimiento hasta el final".
Y sobre Claudia Montes, otra mujer vinculada a Ábalos y que trabajó en Logirail, una empresa dependiente de Renfe, el acusado ha manifestado que su relación era "igual que con 200.000 afiliados del PSOE".
"Yo a esta mujer la vi una vez que me pidió una foto en la calle, entrando en un acto político. Y luego otra vez, en una ocasión que vino porque está haciendo un curso de formación y quiso venir aquí al ministro a decirle lo contenta que estaba", ha contado, para negar que tuviera con ella una relación: "Ningún roce de nada".
En este sentido, ha lamentado que el caso de Montes ha puesto de manifiesto "toda la miseria de este proceso", y ha indicado que se trata, a su juicio, de "un caso claramente mediático, juzgado hace tiempo con condena clara".
RELACIÓN CON KOLDO
En otro momento, Ábalos ha admitido que entabló "vínculos singulares" con su exasesor ministerial Koldo García y ha asegurado que conocer al empresario, presunto conseguidor y tercer acusado, Víctor de Aldama, no le supone "nada que celebrar".
Ábalos ha explicado que nombró a Koldo asesor en Transportes "en agradecimiento" a su "entrega y lealtad" como conductor y asistente personal y de seguridad suyo durante meses a partir de ser nombrado secretario de Organización --'número tres'-- del PSOE.
Y ha afirmado que la "única" ubicación posible para que siguiera asistiéndole siendo ministro era "el equipo del gabinete y dentro de los cinco asesores de los que podía disponer libremente".
"En todo este tiempo, en la medida que iba participando de mi intimidad y mi vida personal, genera unos vínculos singulares que incluso con otros asesores siendo amigos míos y muy conocidos con anterioridad al propio Koldo, no desarrollé en la medida en que no penetraban en ese ámbito tan personal y tan íntimo", ha expresado.
Respecto a Aldama, el exministro ha dicho no recordar la fecha exacta en que lo conoció, aunque cree que fue "en el último trimestre de 2018, posiblemente en torno a septiembre u octubre".
"Sé que fue una presentación como muy apresurada por parte de Koldo y fue, yo recuerdo, que me estaba subiendo al coche", ha precisado, después de manifestar: "Permítame la ironía, nada que celebrar".
La Fiscalía Anticorrupción pide 24 años de cárcel para el exministro, 19 para su exasesor y 7 para el presunto conseguidor Aldama por presuntas irregularidades en la compra de mascarillas durante la pandemia. Por su parte, las acusaciones populares que encabeza el PP reclaman 30 años para el exministro y su exasesor, mientras que para el empresario piden la misma pena que el fiscal.
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