Con esta iniciativa, el Consorcio Regional de Transportes de Madrid garantiza que los desplazamientos habituales se realicen en un entorno cardioprotegido, incrementando la seguridad tanto de los usuarios como del personal del transporte.
La línea 423, operada por AISA, es una de las conexiones más utilizadas entre Madrid y Aranjuez, con cerca de dos millones de pasajeros registrados en 2025, lo que refuerza la importancia de esta actuación.
La implantación de estos equipos supone un avance significativo en la prevención y respuesta ante emergencias sanitarias, especialmente en trayectos de media distancia con alta afluencia de viajeros, donde una intervención rápida puede resultar decisiva para salvar vidas.
Los desfibriladores instalados son ligeros, seguros y de fácil manejo, diseñados para ser utilizados incluso por personas sin preparación sanitaria. Además, los conductores de estos vehículos han recibido formación específica en primeros auxilios y en el uso de estos dispositivos para garantizar una actuación eficaz.
Esta medida se extenderá de forma progresiva al resto de líneas interurbanas. Con ello, la Comunidad de Madrid reafirma su compromiso con la seguridad, la salud pública y la modernización del transporte, incorporando soluciones tecnológicas que mejoran la atención ante emergencias y elevan la calidad del servicio.
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