Estas dificultades se hacen especialmente patentes entre los jóvenes (11%), familias numerosas (13%), quienes viven en alquiler (9%) y, de forma especial, en personas con ingresos bajos (19%), quienes tuvieron que hacer frente a una factura del hogar (incluye el pago de la vivienda, la cesta de la compra y los suministros energéticos) que alcanzó los 1.384,2 euro, un -1,4% menos que el año anterior, y que absorbió el 46,2% de los ingresos, un 5% más que en 2024.
Al compararse con el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 2025, de unos 1.200 euros netos en doce pagas, un hogar que depende de un único SMI debe destinar más de la totalidad (116,9%) de sus ingresos netos solo a los gastos básicos, sin margen para ahorro o imprevistos.
DESCENSO EN GASTOS ENERGÉTICOS
Analizando en detalle el gasto medio de los hogares madrileños, el descenso más importante se detecta en los gastos energéticos (agua, luz, combustible), que caen un -5,8% alcanzando los 184,37 euros mensuales.
A continuación se sitúa la cesta de la compra, que supone 417,89 euros mensuales, un -3,2% menos que el año anterior. El coste de la vivienda sube un 0,6% con un gasto medio de 781,94 euros, destacando que el gasto del alquiler (936,65 euros), supera al de la hipoteca (680,2 euros).
"El esfuerzo económico asociado a vivir y mantener una vivienda sigue ganando peso y reduce el margen de tranquilidad financiera de las familias obligándolas a priorizar y ajustar decisiones de consumo", ha indicado la directora Multicanal y Clientes de Grupo Mutua Propietarios, Laura Mulà.
MÁS MARCAS BLANCAS
En este contexto, el III Barómetro 'Planeta Propietario' muestra que la forma en la que los hogares hacen frente a esta presión económica también ha cambiado. Frente a otras fórmulas de ahorro más visibles, como reducir el consumo energético o dejar de comprar elementos para el hogar, las familias optan cada vez más por pequeños ajustes cotidianos.
Entre ellos destaca con fuerza comprar más marcas blancas y menos productos frescos. Con un 16%, esta opción se convierte en la segunda medida de ahorro más mencionada, por detrás de retrasar los arreglos y las mejoras del hogar.
Esto pone de manifiesto "un desplazamiento de la contención económica hacia el consumo diario en busca de decisiones que resulten menos perceptibles en el bienestar inmediato pero que permitan aliviar la presión sobre el presupuesto doméstico".
"Estamos ante un giro en la forma de ahorrar con menos recortes puntuales y más ajustes en lo cotidiano que, acumulados, tratan de aliviar la presión económica y la incertidumbre que sienten muchas familias", ha señalado Laura Mulà.
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