La obra, de la compañía murciana Teatro Silfo, parte de un texto del dramaturgo Alfonso Sastre escrito en los años sesenta que plantea un dilema moral sencillo: ¿a quién pertenece realmente algo, a quien lo compra o a quien lo cuida? Sin embargo, lejos de ser una historia triste, el director insiste en que el título es engañoso.
"No tiene una connotación triste en absoluto. Al revés: el hecho de que la muñeca esté abandonada significa que durante la obra es rescatada, salvada y puesta a nuevo. Tiene un aspecto muy positivo", explica Azara a Europa Press.
La trama comienza cuando una niña abandona su muñeca rota. Otra niña la recoge, la repara y la devuelve a la vida. Cuando la antigua dueña la ve restaurada, la reclama de nuevo, lo que da pie a un juicio peculiar.
"Se abre un proceso un poco estrafalario que plantea un dilema moral. La obra propone una respuesta (que la muñeca debería quedarse con quien la ha cuidado), pero nosotros preferimos no acentuarla demasiado y dejar que los niños decidan", señala el director.
Según Azara, esa ambigüedad es parte del interés del espectáculo, ya que los niños se implican activamente en el conflicto. "Intentan discernir no tanto de quién es la muñeca, sino quién merece tenerla", apunta.
TÍTERES DE MATERIALES RECICLADOS
Uno de los rasgos más singulares del montaje es el uso de marionetas construidas con materiales de desecho, una seña de identidad del trabajo artístico de la compañía Teatro Silfo.
"Desde que empezamos, hemos utilizado materiales reciclados para construir escenografías y marionetas. Siempre hemos intentado que esos materiales se reconozcan y que formen parte de la dimensión pedagógica del espectáculo", explica Azara.
En este montaje, ese enfoque dialoga directamente con el argumento de la obra. "Es un espectáculo circular. Por un lado está nuestra manera de entender el teatro, basada en el reciclaje convertido en arte, y por otro un texto que habla precisamente de una muñeca abandonada a la que se le da una segunda vida", subraya.
Las marionetas, que nacen en el taller del propio Azara, están construidas con fragmentos de muebles, patas de madera y otros restos reutilizados que el artista selecciona cuidadosamente. "Son como esculturas que luego se mueven. No son fáciles de manipular, pero las actrices --Nadia Clavel y Sara Sáez-- lo hacen muy bien. Y además se presentan casi como en una exposición, porque el público puede acercarse a verlas", explica a esta agencia de noticias.
"CAMBIAR, TIRAR Y COMPRAR COSAS NUEVAS"
El espectáculo también plantea una reflexión que conecta con debates actuales sobre consumo y sostenibilidad. Para Azara, el reto no está tanto en la conciencia como en las prácticas cotidianas. "Una cosa es estar preocupado y otra actuar en consecuencia", sostiene.
En una sociedad marcada por el consumo, expone, es habitual "cambiar, tirar y comprar cosas nuevas". Por eso, considera importante que el teatro infantil pueda abrir espacios de reflexión: "Que un espectáculo con valor artístico lleve a los niños a pensar sobre esto es algo muy importante".
Dirigido a público familiar a partir de cuatro años, el montaje combina texto, manipulación de objetos y música en directo. "Hay quien dice que para los pequeños es mejor evitar mucho texto, pero nosotros creemos que sí se puede usar. En este caso es un texto en verso, adaptado al universo infantil, pero que hay que escuchar y entender", defiende el director del espectáculo.
La música en directo es otro elemento clave del espectáculo, interpretada por el músico Jesús Victoria, que utiliza, entre otros instrumentos, el cuatro venezolano. "El hecho de que los niños vean al músico tocando en directo, participando en escena, convierte la música en una parte muy importante del espectáculo", afirma Azara.
TÍTERES QUE TAMBIÉN CAUTIVAN A LOS ADULTOS
Aunque la obra está pensada para público infantil, su director defiende que el teatro de títeres no entiende de edades. "Cuando la gente se acerca a estos objetos pasa algo. Los adultos también se quedan delante de las esculturas y del espectáculo igual que los niños", reflexiona. A su juicio, las marionetas "son pequeñas obras de arte, y siendo obras de arte no tienen límites de edad".
'Historia de una muñeca abandonada' de Teatro Silfo está dirigida a un público mayor de cuatro año y se pondrá en escena este fin de semana, en el marco del Festival Teatralia, en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares (sábado) y en el Real Coliseo de Carlos III de San Lorenzo de El Escorial (domingo). El último fin de semana de marzo, también se podrá disfrutar en La Casa Encendida de la capital.
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