Según ha relatado a Europa Press, ha perdido hasta seis kilos en estos once días, sufre mareos y pérdidas de equilibrio, y empieza a sufrir falta de claridad mental. "Empecé en 74,8 kilos y estoy actualmente en 69 justos. Tengo mucha debilidad física, pero tengo también una máxima determinación", ha planteado Bravo, quien se ha ratificado en que mantendrá la huelga de hambre hasta que se solucione su contencioso laboral o "acabe hospitalizado".
El agente ha tramitado una nueva petición para ir en comisión de servicio a otro municipio que le conceda el turno de noche, una "solución provisional" durante los dos próximos años.
Bravo lo ha intentado a través de permutas que no han prosperado porque el Consistorio mantiene abierto el expediente disciplinario por llevar en dos ocasiones a dos de sus hijos al trabajo, porque no tenía opción. "Los llevé un espacio mínimo hasta que pudo recogerlos mi mujer", explica. Algo similar ha pasado con otros compañeros en Alcobendas o Las Rozas, sin mayores consecuencias, según ha recordado.
En Parla, en cambio, el expediente podría resolverse con hasta tres meses de suspensión de empleo y sueldo. Además, el Ayuntamiento asegura que concederle el cambio de turno podría ir en detrimento de otros agentes de la plantilla.
La respuesta no convence a Jorge Bravo, quien ha argumentado que el Consistorio le ha trasladado que no puede prescindir de él en la plantilla porque "es un perjuicio que no pueden asumir". Sin embargo, ha afirmado que ha visto con incredulidad cómo el alcalde anunciaba en redes hace unos días que han tomado posesión de sus cargos nuevos policías.
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