Así lo han destacado desde el centro hospitalario en el marco del Día Mundial del Implante Coclear, que se celebra este miércoles, y que se enmarca dentro de la Semana de la Audición que finalizará el 3 de marzo con el Día Mundial de la Audición.
El implante coclear es un dispositivo electrónico que permite tratar pérdidas auditivas cuando el origen de la pérdida se halla en el órgano auditivo (cóclea). En España hay más de 23.000 personas con un implante coclear, según datos de la Federación AICE (Asociaciones de Implantados Cocleares de España).
En la actualidad, la pérdida auditiva afecta a más de 1.500 millones de personas en todo el mundo, según el Informe Mundial de la Audición de la OMS, que estima que para 2050, casi 2.500 millones de personas (1 de cada 4) vivirán con algún grado de pérdida auditiva. Concretamente en España existen 1,2 millones de personas con alguna discapacidad auditiva.
Sin embargo, no todos los pacientes con sordera son candidatos a implantes cocleares; solo aquellos con sordera neurosensorial severa o profunda, es decir la ocasionada por la afección del oído interno (donde se localiza la cóclea), del nervio auditivo o del cerebro. Otra de las indicaciones de este tipo de implantes es para aquellas personas con sordera congénita desde el nacimiento.
La Princesa es uno de los 51 hospitales en España que aplican esta tecnología para recuperar la audición, siendo este centro de la sanidad madrileña donde se realiza de manera multidisciplinar todo el proceso tanto diagnóstico como terapéutico, incluidas las programaciones y la rehabilitación de los pacientes.
Esta Unidad de Implantes Cocleares cuenta con la Certificación de Calidad ISO 9001/2015, otorgada por AENOR. En la actualidad está inmerso en un proyecto para la realización de la programación de los implantes en remoto, sin que los pacientes tengan que desplazarse al centro.
UN PROCESO TERAPÉUTICO COMPLEJO Y MULTIDISCIPLINAR
Un implante coclear consta de dos partes fundamentales: una externa donde está el procesador que recoge la señal sonora para procesarla y la parte interna en la que se encuentra el receptor que recibe esa señal y la transmite a la vía auditiva a través de los electrodos, consiguiendo que se produzca una sensación sonora en la corteza cerebral auditiva.
Respecto a la implantación, se trata de un proceso terapéutico complejo en el que intervienen profesionales de distintas especialidades. El procedimiento comienza con un estudio audiológico del paciente para comprobar que el daño auditivo está en la cóclea. En esta primera fase interviene el otorrinolaringólogo, así como los neurofisiólogos y el personal de enfermería.
A continuación, se requiere una valoración por el médico rehabilitador y el logopeda, y se realizará un TAC y resonancia magnética que permitirán ver la anatomía del oído y la viabilidad del implante. En algunos casos es necesaria la valoración neurológica y psiquiátrica del paciente. Una vez recogida toda esta información se lleva a cabo la cirugía de implantación por el equipo de otorrinolaringología.
Tras la intervención y la activación del implante comienza la fase de rehabilitación combinada con la programación que suele durar entre 2 y 6 meses. Posteriormente se realizan seguimientos anuales para revisar la situación anatómica y técnica del dispositivo.
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