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Estudiar un MBA en Madrid, la respuesta de los profesionales ante el cambio en las empresas

La inteligencia artificial y la transformación de las empresas están impulsando a los profesionales de Madrid a estudiar un MBA como parte de su adaptación a nuevas funciones y responsabilidades dentro de sus organizaciones.

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La irrupción de la inteligencia artificial en el trabajo diario está cambiando el valor de muchos perfiles profesionales. Tareas que antes exigían años de experiencia —analizar datos, preparar informes o elaborar previsiones— pueden realizarse ahora en minutos. El resultado es un desplazamiento silencioso del valor dentro de las empresas: el conocimiento técnico ya no garantiza progresión. El valor diferencial empieza a poner foco en la capacidad de interpretar la información y en el proceso de toma de decisiones.
 
En ese contexto, una generación de profesionales en Madrid está replanteando su perfil y recurriendo a programas MBA para responder a un cambio que ya forma parte de su trabajo diario. El MBA (Máster en Dirección y Administración de Empresas) es un programa orientado a desarrollar capacidades de gestión, liderazgo y toma de decisiones empresariales, dirigido principalmente a profesionales que ya forman parte de una organización y necesitan asumir nuevas responsabilidades.
 
Lanzarse a hacer un MBA no tiene como objetivo volver a estudiar. La finalidad es adaptarse a un entorno donde las funciones evolucionan y en el que el papel de directivos y mandos intermedios cambia más rápido que nunca.
 
LA IA YA FORMA PARTE DEL TRABAJO DIARIO
 
La transformación no es teórica. Según el Work Trend Index elaborado por Microsoft y LinkedIn en 2024, el 75% de los trabajadores del conocimiento ya utiliza herramientas de inteligencia artificial en su actividad profesional. El dato más revelador es que el 46% empezó a hacerlo en los últimos seis meses.
 
La adopción ha sido más rápida que el proceso de adaptación. El mismo informe señala que el 78% de los usuarios introducen herramientas de IA por iniciativa propia, sin que formen parte todavía de protocolos oficiales de la empresa.
 
Este cambio tiene una consecuencia directa: producir información es más fácil que nunca. Interpretarla, priorizarla y decidir qué hacer con ella sigue siendo una función humana.
 
Es ahí donde aparece la brecha profesional. La IA facilita la ejecución, pero aumenta la exigencia en la toma de decisiones. Muchos profesionales se enfrentan por primera vez a responsabilidades que implican coordinar equipos, asignar recursos y responder por resultados, una transición para la que no siempre se han preparado.
 
MÁS RESPONSABILIDAD, MENOS TIEMPO PARA APRENDER
 
En paralelo a la adopción tecnológica, las empresas han reducido niveles intermedios y han redistribuido responsabilidades. Perfiles técnicos que antes ejecutaban tareas específicas ahora coordinan equipos, gestionan proyectos completos o participan en decisiones económicas.
 
Ese salto no siempre viene acompañado de preparación previa.
 
El Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum anticipa que el 40% de las empresas reducirá puestos en áreas donde la automatización tenga mayor impacto, mientras que dos tercios prevén contratar perfiles con capacidad de gestionar y aplicar estas nuevas herramientas.
 
El efecto es visible en el día a día: más autonomía, mayor exposición y decisiones empresariales que tienen impacto directo en resultados, costes y planificación.
 
EL APRENDIZAJE SE PRODUCE CUANDO CAMBIA LA FORMA DE DECIDIR
 
El impacto real de la formación directiva no se percibe únicamente en el aula, sino principalmente en el puesto de trabajo. El profesional empieza a interpretar de forma distinta situaciones que antes resolvía por intuición: entiende el impacto financiero o comercial de una decisión operativa, reorganiza prioridades o identifica riesgos que antes pasaban desapercibidos.
 
El subdirector del MBA en Madrid de la Cámara de Comercio lo explica en términos prácticos: “La tecnología acelera la ejecución de las tareas, pero aumenta la exigencia en la toma de decisiones. El profesional necesita entender cómo funciona la empresa en su conjunto, no solo su área”. En este contexto, añade, la capacidad de síntesis y la visión holística  se han convertido en unas competencias críticas para identificar qué información tiene impacto en los resultados, priorizar recursos y tomar decisiones alineadas con la estrategia de la organización.
 
MADRID, UN ENTORNO DONDE EL CAMBIO SE PRODUCE ANTES
 
La relevancia empresarial de Madrid acelera este proceso. La capital centraliza sedes corporativas, multinacionales, consultoras estratégicas y compañías tecnológicas donde se toman decisiones que afectan directamente a la inversión, las operaciones y el crecimiento. Este entorno competitivo expone a los profesionales a contextos donde la capacidad de gestión deja de ser un valor añadido y pasa a formar parte de las exigencias diarias del puesto.
 
Ese contexto también se refleja en la formación directiva. Según datos recogidos por escuelas de negocios, la demanda de programas MBA y formación en gestión ha aumentado entre un 12% y un 20% en Madrid, impulsada principalmente por profesionales con entre cinco y quince años de experiencia que han asumido nuevas responsabilidades dentro de sus organizaciones.
 
No se trata de perfiles que buscan acceder al mercado laboral. Son profesionales que ya forman parte de la estructura de la empresa y que necesitan desarrollar una visión  más amplia del negocio para gestionar equipos, participar en decisiones estratégicas y responder a objetivos cada vez más exigentes.
 
MBA EN FORMATO EXECUTIVE: FORMACIÓN COMPATIBLE CON EL TRABAJO
 
La mayoría de los profesionales que decide cursar un MBA opta por formatos compatibles con su actividad laboral. En esa línea, el MBA en formato executive permite continuar trabajando mientras se desarrollan nuevas capacidades de gestión y dirección de empresas. Además, este modelo tiene un efecto directo: el aprendizaje se aplica de forma inmediata en el entorno profesional.
 
“El desarrollo directivo se produce cuando el profesional incorpora nuevas formas de analizar y actuar en su propio trabajo”, señala Jesús López, subdirector del MBA de la Cámara de Comercio de Madrid. “Ese proceso cambia su forma de enfrentarse a los problemas”.
 
No es un cambio teórico. Es operativo.
 
UN CAMBIO QUE YA SE REFLEJA EN EL PERFIL QUE BUSCAN LAS EMPRESAS
 
Las organizaciones valoran cada vez más la capacidad de coordinar equipos, interpretar información y asumir responsabilidad sobre resultados. La ejecución técnica sigue siendo necesaria, pero ya no es suficiente para progresar profesionalmente.
 
Este desplazamiento del valor explica el aumento del interés por la formación en dirección de empresas.
 
En un entorno marcado por la inteligencia artificial, la automatización y la reorganización de las empresas, estudiar un MBA en Madrid responde a la necesidad de asumir nuevas funciones, gestionar recursos y participar en decisiones que afectan directamente al rumbo del negocio.
 
Para un importante número de profesionales, el paso no responde a una motivación académica, sino a una realidad evidente: su trabajo ha cambiado y exige una preparación oportuna y diferente.
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