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Domingo, 15 de Febrero de 2026
Tras sufrir abandono

Bulldogs, podencos, mestizos y felinos aguardan en el Ciaam un nuevo hogar

Bulldogs, podencos, mastines, mestizos y hasta un lobo checoslovaco, entre otras razas de cerca de 100 perros y 60 gatos, aguardan en el Centro Integral de Acogida de Animales de la Comunidad de Madrid (Ciaam) su turno para ser adoptados y dejar atrás el abandono.

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Este centro comenzó a funcionar en 2005 y en la actualidad presta servicio a 85 ayuntamientos de menos de 5.000 habitantes que tienen firmado un convenio de recogida de perros y gatos vagabundos y/o abandonados con la Comunidad de Madrid. De este modo, se encarga de la recogida y el mantenimiento de los animales, de su control sanitario y cuidados y de la búsqueda de posibles nuevos propietarios que los adopten.
 
"Al futuro propietario se le entrevista y se le aconseja el animal más apropiado para él para evitar la adquisición del animal por impulso", ha explicado la jefa del Área de Protección Animal de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid, Mercedes Perote, en declaraciones a Europa Press desde la oficina del Ciaam en Colmenar Viejo.
 
Perote ha detallado que los animales se entregan vacunados, esterilizados, identificados y con un certificado veterinario que acredita que están sanos o libres de enfermedades infecciosas, y ha remarcado que tanto los gastos diarios de los animales como los veterinarios de castraciones, vacunas o enfermedades "son financiados por la Comunidad de Madrid".
 
Uno de los adoptantes que repite es Ignacio, vecino de Colmenar Viejo que ya ha acogido a cinco animales --dos mastines y tres gatos--. "Para concienciar a la población del abandono animal lo primero que haría es que fuesen a visitar refugios, que vean la realidad", ha subrayado junto a Rubio, un gato naranja que forma parte del equipo del centro y que antes pertenecía a una colonia felina en la que vivía con un solo ojo tras perder la vista del otro por disparos de perdigones.
 
La instalación cuenta con 2.500 metros cuadrados de superficie, un aula de formación, una clínica veterinaria con quirófano, dos pabellones de oficinas, naves para el alojamiento de animales y patios, gestionados por ocho trabajadores y dos veterinarios que, además de cuidar a los animales, realizan gestiones administrativas.
 
"En la zona de quirófano ahora las veterinarias están castrando a gatos de las colonias felinas", ha señalado la coordinadora del centro, Almudena Beltrán, quien ha recordado que no recogen animales de particulares.
 
INICIATIVAS PARA FOMENTAR LA ADOPCIÓN
 
El Ciaam dispone también de un programa de voluntariado, con la incorporación ahora de diez voluntarios, todos ellos con un curso de iniciación de cuatro días y un seguro de responsabilidad civil "porque hay perros que son potentes, pero no agresivos", ha relatado Beltrán, que también es coordinadora de la Federación de Asociaciones Protectoras y Defensa Animal de la Comunidad de Madrid, entidad gestora del centro.
 
Entre las iniciativas para fomentar la adopción, el Ciaam utiliza perfiles en 'X' e 'Instagram' bajo el nombre 'adoptacmadrid', un escaparate de perros y gatos de todas las razas y colores. "La mayor parte de mensajes preguntando por los animales es a través de 'Instagram'", ha resaltado la coordinadora, quien ha subrayado que se adoptan más gatos que perros.
 
Por otro lado, el Ejecutivo autonómico ha lanzado en diciembre la campaña 'El Plan es Adoptar' para promover la tenencia responsable de animales de compañía, además del Salón de la Adopción, que ha permitido que casi 500 ejemplares (348 perros y 143 gatos) encontraran una nueva familia, y de Mascomad, una aplicación móvil operativa desde 2016 que también tiene como objetivo potenciar la adopción.
 
En estos 20 años, este recurso autonómico ha conseguido un hogar para más de 9.000 animales de compañía, con 3.020 perros y 3.518 gatos adoptados en 2024, mientras que en 2025 se ha registrado un descenso del 8,9% en el número de perros abandonados, con 3.365 frente a los 3.693 de 2024.
 
DISMINUCIÓN DE LOS ABANDONOS
 
A pesar de que en la región los abandonos han disminuido, las trabajadoras del centro se han encontrado en más de una ocasión animales a las puertas del Ciaam, como gatos en una caja con ventanitas o una gata atada a una cadena, ha criticado Almudena, que convive en su casa con tres gatos y dos perros adoptados. Asimismo, hay animales que regresan al refugio por causas ajenas a ellos, como el fallecimiento de sus dueños o porque estos ya no quieren convivir con el animal, como en el caso de una gata que, tras 15 años en un hogar, ha vuelto al centro.
 
Entre los perros, algunos tienen menos suerte que otros y pasan más de una década en un chenil de entre 10 y 15 metros cuadrados, donde el cariño que reciben es el de trabajadores y voluntarios. Vegeta y Tanqueray son dos de esos animales que viven desde hace diez años con la esperanza de poder pasar sus últimos años de vida en un hogar, cómodos, calientes y acompañados de alguien que los quiera incondicionalmente.
 
Ambos miran a través de las rejas con una expresión descrita como triste, vacía y desesperanzada tras diez años esperando a que alguien se fije en ellos y mire más allá de que sean un bulldog americano o un mestizo, después de haber sido devueltos tras ser adoptados por causas ajenas a su comportamiento.
 
Tanqueray, que tiene casi 11 años, figura en su ficha como un perro sociable y cariñoso que cambia su expresión cuando sale del chenil, mientras que a escasos metros se encuentra Vegeta, una perra marrón que se sube a los barrotes con una mirada que sus cuidadoras describen como tan dulce que cuesta entender que nadie se haya fijado en ella.
 
Con casi 10 años, Vegeta llegó al Ciaam de cachorra, con un año, junto a su hermano, que ya ha sido adoptado, pero ella no ha tenido la misma suerte y, nueve años después, sigue esperando su gran día . "Los cheniles de perros tienen dos partes, una externa y otra interna que tiene calefacción", ha descrito Almudena, quien ha subrayado que ella "no podría vivir si los animales estuviesen en malas condiciones".
 
En la zona de gatos, cerca de 60 felinos esperan entre rascadores, camas y juguetes mientras contemplan la nieve desde su gatera, y no pasan mucho tiempo solos porque las trabajadoras limpian constantemente sus areneros. Una de las gatas es Damisela, negra y "super cariñosa" con cualquier persona que se le acerca, aunque su color y la leucemia que padece condicionan su adopción, ha explicado con ella en brazos Ángela, trabajadora del centro.
 
Otro de los gatos es Bohr, uno de los más mayores del Ciaam y positivo en inmunodeficiencia felina, que tiene 12 años y apareció hace dos en una colonia con chip, pero cuyo dueño nunca ha respondido a los intentos de contacto, ha sostenido esta auxiliar veterinaria que lleva ocho años trabajando en el centro. Al mismo tiempo, ha remarcado que "dar animales tan mayores en adopción" cuesta "bastante".
 
Almudena y Ángela comparten trabajo con una vocación que, según relatan, no entiende de horarios, y muchos días se convierten en casas de acogida o en "mamás" de gatos neonatos a los que alimentan con biberón. Mientras ellas siguen sumando horas de sacrificio, amor y compromiso, en los cheniles del Ciaam continúa la espera silenciosa de quienes aún no han encontrado un hogar.
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