En concreto, la compañía del suburbano madrileño ha licitado esta misma semana el contrato para adquirir estos dos nuevos equipos por un importe de 1.234.200 euros (IVA incluido) y un plazo de cinco meses, según la documentación consultada por Europa Press.
Con la adquisición de estos equipos altamente especializados se busca renovar los sistemas que actualmente utiliza la compañía para la detección de posibles defectos en el carril, que se han quedado obsoletos, para sustituirlos por unos dotados con una tecnología más avanzada.
Desde la compañía metropolitana han subrayado que llevan meses trabajando en la llegada de estos nuevos equipos, un contrato de compra que se encuadra en la práctica habitual para renovar el material que queda obsoleto, y han desvinculado la adquisición del accidente ferroviario registrado en Adamuz (Córdoba), que dejó 46 víctimas mortales.
DETECCIÓN DE POSIBLE FISURAS
El objetivo de estos dos nuevos equipos será el de garantizar la detección temprana de fisuras y defectos internos no visibles que pudieran comprometer la integridad estructural de la vía.
Estos dos nuevos aparatos deben ser completamente iguales, con la previsión de que sean suministrados por el mismo fabricante y que la formación y procedimientos de uso estén unificados de forma que se facilite su uso, se apunta en la documentación.
Metro de Madrid realiza una labor continua de inspección de vía en varios frentes, entre ellos la auscultación mediante ultrasonidos, con el objetivo de recorrer la red en seis meses en busca de defectos y que permite optimizar la rodadura y eliminar los defectos en superficie.
Así, en la actualidad usa un equipo de auscultación embarcado en un vehículo que permite la auscultación continua de vía y la grabación de los datos para su posterior análisis, a una velocidad aproximada de unos 10 kilómetros por hora. Una vez analizados los datos de las grabaciones, se introducen en una base de datos todas aquellas indicaciones sospechosas que deben ser revisadas de forma puntual.
Este sistema de auscultación mediante ultrasonidos se complementa con trabajos de reperfilado de carril de forma periódica, una acción que permite optimizar la rodadura y eliminar los defectos en superficie, así como con vigilancias de vía cada 90 días, un proceso que se realiza a pie para revisar el correcto estado de la superestructura de vía, y revisiones periódicas en los aparatos de vía, centradas en el engrase de vía.
Para llevar a cabo estas tareas, se dispone de una flota de vehículos auxiliares especializados, como el tren amolador, especialista en el mantenimiento de los carriles, que, entre otras funciones, realizan las vigilancias de vía, transporte de material y engrase, bateadora, etc.
Todos los trabajos se realizan durante el horario de cierre nocturno para evitar afecciones en el servicio del suburbano y evitar molestias a los usuarios.
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