Domingo, 18 de Enero de 2026

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Domingo, 18 de Enero de 2026
Apuestan por la tradición, el trato al cliente y la calidad

Los comercios centenarios pasan de rebajas

Los comercios centenarios de Madrid perduran en el tiempo gracias a la tradición, el trato al cliente, o la calidad y artesanía de sus artículos, que se abstienen de modas pasajeras, y no necesitan rebajas, se venden durante todo el año.

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Uno de estos comercios con casi 200 años de historia, se encuentra en plena Puerta del Sol, y enfrente de la emblemática estatua del Oso y el Madroño. Se trata de Casa de Diego, una tienda inaugurada a la vez que la Puerta del Sol, en 1858, y que destaca por su colorido escaparate de abanicos artesanales, único en la ciudad.
 
Aunque en su descripción también figuran como venta y fabricación de paraguas, sombrillas, bastones, mantones y mantillas, su producto estrella son los abanicos.
 
"Antes nuestro cliente era más madrileño y los abanicos se vendían solo en época de calor, ahora es más turista extranjero y se vende todo el año", explica a Europa Press la sexta generación del negocio, Jesús Llerandi que lleva al frente de la tienda desde los 20, es decir 35 años.
 
Al hilo, Llerandi desvela que antes tenían turismo, pero solo un 30% de las ventas era de clientes internacionales, sin embargo, ahora en algunas épocas roza el 90%.
 
Este rinconcito famoso de Madrid es regentado por Jesús y su hermano, y el resto son empleados, actualmente trabajan 10, pero el número depende de las épocas. Llerandi, que es además el presidente de Preciarte, la Asociación de Comercios, Restaurantes y Ocio del centro de Madrid, afirma que "las rebajas son inventadas", y que él "no ha hecho unas rebajas en su vida".
 
A pesar de que Casa de Diego abrió sus puertas en la Puerta del Sol en 1858, se fundó en la aledaña calle del Carmen en 1823, y aunque no hay secretos en su conservación ante el paso del tiempo, durante la pandemia tuvieron que cerrar su fábrica y tienda en la calle de Mesonero Romanos.
 
"Lo que vendemos es auténtico, es español, y de una calidad máxima, y eso busca la gente, y además a muchos clientes le sigue gustando que les atiendan", desgrana el comerciante, quien reafirma que "la ubicación y la especialización es lo que les ha salvado".
 
Además, Casa de Diego es uno de los pocos comercios que hoy en día no tiene venta online, "por los elevados costes de los aranceles y envíos al extranjero" de los abanicos, aunque Llerandi afirma que tuvieron página web y "fueron pioneros en ello", pero la cerraron. Hoy en día solo tienen una web meramente informativa.
 
PONTEJOS, LA MERCERÍA TÍPICA DE MADRID
 
A escasos metros de Casa de Diego y justo detrás de la Real Casa de Correos, también en las inmediaciones de la Puerta del Sol, se ubica el almacén de Pontejos, mítica mercería madrileña que funciona desde 1913 con todavía sus famosas ruedas de botones hechas de madera, y que forman parte de su mobiliario tradicional.
 
Una de las gestoras de la tienda, y además cuarta generación, María Rueda, afirma en una entrevista con Europa Press que Pontejos ha perdurado en el tiempo "gracias a la fuerza de la nueva generación y porque los productos de mercería hay que verlos y tocarlos antes de comprarlos".
 
"Somos un caso particular, tu puedes querer un fleco para las cortinas de tu casa y claro, te vas a la pantalla en Internet y el color puede o no puede coincidir, dependiendo si tienes una pantalla buena o regular", detalla Rueda.
 
Asimismo, afirma que la nueva generación "es muy potente", y no pierden el hilo de lo antiguo, aunque siempre innovan, relata María, que trabaja al frente de este negocio familiar junto a sus cuatro hermanos, y alrededor de 30 empleados.
 
Al hilo, desvela que utiliza la Inteligencia Artificial cuando quieren poner cosas en la web, pero mantienen lo antiguo que siempre ha funcionado.
 
Por otro lado, Rueda destaca que Pontejos no tiene rebajas porque ajustan mucho el precio, y "no puede haber rebajas en una cremallera o en un abalorio porque es ya muy barato".
 
CASA HERRANZ, DESDE 1845 VENDIENDO ALPARGATAS
 
Siguiendo la ruta de los comercios centenarios, y muy cerca de la Plaza Mayor, en la céntrica calle de Toledo, se encuentra la famosa tienda de alpargatas Casa Hernanz, abierta en 1845 con una gran tradición de abuelos a nietos.
 
Cada día Marta Hernanz de 37 años, junto a su hermano Jesús, quinta generación de Casa Hernanz, y otros cinco empleados abren las puertas de este mítico comercio conocido más allá de Madrid y de España.
 
"Hay gente de fuera de España que viene a Madrid todos los años y hace una visita a Casa Hernanz, por ejemplo viene mucha gente de América Latina y compra muchos pares de alpargatas porque en su país hace buen tiempo", explica Marta.
 
En referencia a las rebajas, época en la que la mayoría de los comercios de Madrid se encuentran sumergidos, Marta afirma que nunca han hecho rebajas porque solo tienen un único producto de temporada como son las alpargatas.
 
"No hacemos rebajas para cambiar de temporada o de 'stock' porque lo tenemos durante todo el año, como mucho hacemos promociones cuando es alguna tela que ya no fabricamos o hay poco stock", desvela Herranz.
 
Ellos tienen web para vender online, pero como en los anteriores comercios, coincide en que en la tienda tienen mucha más variedad que en la página web, y que "nunca es lo mismo que venir al comercio físicamente y recibir un trato personalizado".
 
"Aquí entras a la tienda y estás probándote el calzado delante de una persona que está todo el rato pendiente, al final el conocimiento del producto hace que a la gente le guste", subraya Herranz.
 
En este sentido, otro de los motivos por los que Casa Herranz continúa 180 años después es que el producto es "de muy buena calidad y hecho en España".
 
Para ellos como a otros comercios "de toda la vida de Madrid", la pandemia fue una gran contratiempo para sus negocios, en este caso, como vendían calzado y la gente no salía a la calle, estuvieron unos meses con ganancias a cero, pero "salieron adelante".
 
SOMBREROS QUE NO SE PASAN DE MODA EN LA FAVORITA
 
Otro de los comercios castizos de Madrid es la Favorita Casa Enguita, que se encuentra en uno de los puntos más turísticos y conocidos de la capital, en el número 25 de la Plaza Mayor.
 
Una tienda que desde su fundación en septiembre de 1894, ofrece un legado de tradición marcado por la venta de sombreros, gorras, boinas y gorros para cada estación y estilo.
 
Actualmente, el comercio es regentado por la cuarta y quinta generación del apellido Enguita. En esta ocasión, Marta Enguita, cuarta generación que lleva más de 25 años trabajando en el comercio, explica a Europa Press que todos los productos cuentan con "la máxima calidad y el cuidado artesanal" que les distingue.
 
Además de Marta, en la tienda también trabaja la quinta generación, Ane, un total de cuatro empleados que venden artículos permanentes "a precios ajustados", y por tanto, nunca tienen rebajas.
 
"Son los mismos artículos que se venden durante todo el año y nunca se pasan de moda", desgrana Marta en referencia a la iniciativa de bajar los precios en esta época de rebajas.
 
Aunque La Favorita tiene página web e Instagram con más de 5.000 seguidores, Marta confirma que venden más presencialmente que online porque a la gente le gusta ver el producto antes de comprarlo.
 
"Intentamos cuidar al cliente, tener buen producto, buen precio y, sobre todo el buen trato, asesorar bien y que los clientes se vayan muy contentos y sobre todo, vuelvan", subraya Enguita.
 
La ubicación de estos comercios centenarios, el boca a boca entre los clientes, la tradición familiar para regentarlo, la especialización, el trato al público, y la calidad y artesanía de sus artículos han logrado que tanto Casa de Diego, como Pontejos, Casa Herranz o La Favorita, perduren en el tiempo y no necesiten rebajas para convertirse en símbolos típicos y castizos de Madrid.
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