Viernes, 16 de Enero de 2026

Actualizada Viernes, 16 de Enero de 2026 a las 13:51:04 horas

EMILIO SUÑÉ
Viernes, 16 de Enero de 2026

Venezuela y el presidente Trump

La semana pasada me referí en genérico a los cómplices españoles de la tiranía venezolana, y hoy hablaré de la tiranía misma y de socios concretos que tienen en España y fuera de ella. Conozco muy bien la América Hispana, pues desde 1995 y antes, al ser pionero del Derecho Informático, he viajado a los países hermanos cada año, siempre invitado por ellos, cosa que pocos pueden decir; en general lo hacen con fondos públicos.


La tiranía venezolana la estableció el inicialmente golpista Hugo Chávez, después electo Presidente en 1999. Al cabo de dos años en 2001, en un Congreso de Ecuador donde estuve presente, asistieron algunos venezolanos, que ya se quejaban amargamente de la corrupción de ese individuo. Pregunté: “¿Qué diferencia hay con Carlos Andrés Pérez, que también era un corrupto?” Respuesta: “Con Carlos Andrés las migajas llegaban al pueblo, con Chávez, ni eso”. Lo tuve claro, y más cuando bastantes venezolanos cursaban el Master en Informática y Derecho de mi dirección, y en un par de años dejaron de venir, porque no les permitían sacar ya dinero, para sus gastos en España. En 2007 estuve en Bolivia, invitado por la Universidad Mayor de San Andrés (La Paz), para articular y co-dirigir un curso de Especialización en Derecho Informático, como el que también establecí en la Universidad Externado de Colombia. Allí me presentaron a un español profesor de la Universidad de Valencia (UV), Rubén M. Dalmau, que después sería Diputado de Podemos. Obviamente nuestros puntos de vista, sobre lo que obligan a llamar “pueblos originarios”, eran disonantes, y me objetó si yo creía que nuestra cultura era “superior”. Le dije: “Mira, sólo sé que nosotros hemos pasado por la Ilustración, y que vosotros estáis enviando a esta pobre gente, a la edad de piedra”. Dalmau redactaba la Constitución de Evo Morales y sé que viajó con fondos de la AECID, del Gobierno de Zapatero, quien está en el ojo del huracán, por haberse enriquecido en Venezuela, al igual que su Embajador Morodo. Al parecer ZP incluso con una mina de oro, denunciada por la Senadora colombiana Piedad Córdoba y confirmada por “el pollo” Carvajal. Será o no; en todo caso hay que investigarle, porque su patrimonio no cuadra para nada con sus ingresos conocidos y hay una obvia maniobra, del Gobierno y prensa comprada españoles, y de sus cómplices venezolanos, como Delcy y su hermano, para exculparle. Razón de más, para investigarle a fondo.
 
Al revés de lo que acaba de decir Albares -otro que blanquea a ZP-, cuando en la Cumbre Hispanoamericana de 2007, en Chile, Chávez arremetió cobardemente contra Aznar, que no estaba presente, ZP no intervino; sólo lo hizo el Rey Juan Carlos, con su conocido “por qué no te callas”, lo que provocó que arreciara la financiación venezolana de la extrema izquierda española. Atención al dato: Quien tenía que haber frenado al bocazas de Chávez era la Presidenta de la Cumbre, Michelle Bachelet, pero es de su misma cuerda y no lo hizo. Ahora los cómplices del totalitarismo venezolano, “los de la secta de la ceja jurisprudente”, liderados por el inevitable Pérez-Royo y Baltasar Garzón, firman Manifiestos contra la extracción del delincuente internacional Nicolás Maduro. Es sabido que el ex-Juez Garzón, fue condenado por prevaricación, recurrió y perdió, también ante el TEDH. Moralmente le ha absuelto un órgano no judicial, el Comité de Derechos Humanos de la ONU, por lo que presume por ahí, de inocente condenado injustamente. ¿Sabéis quién era entonces la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de NU? Michelle Bachelet. Blanco y en botella. El dinero robado al pueblo venezolano financia el comunismo hispano, a todos los niveles, también universitarios, otro entorno dominado por la extrema izquierda woke. En España fue famoso el caso Monedero (Políticas UCM), al que pillaron cobros de 425.000 € de Venezuela, por supuesta asesoría. El origen de Podemos, está en la UV, Centro de Estudios Políticos y Sociales, o CEPS, que con Chávez en el poder cobró grandes sumas de dinero. Se escribió en prensa que 7,2 millones de 2003 a 2011, de los cuales se publicó que 3,3 no se declararon. El comunismo se expandió por la América Hispana con dinero del saqueo del petróleo venezolano, bajo la batuta de un Gobierno extranjero, que ha plagado de “asesores” y militares distintos países del área, también Bolivia, y ha convertido Venezuela en una colonia, o Estado-vasallo formalmente soberano, pero no realmente, como lo demuestra el hecho de que algo tan personal como la guardia pretoriana del tirano Maduro fuese impuesta por dicha Metrópoli, al parecer con instrucciones de asesinarle si iba a ser capturado.
 
El único argumento que tienen los socios defensores del gobierno criminal que arrasó Venezuela, masacrando personas y Derechos Humanos, es la soberanía, que figura en la Carta de la ONU; pero no hubo invasión, sólo la extracción del jefe de la banda criminal que ordeña un Estado degradado a colonia, pues la soberanía es un concepto efectivo, no formalista. Sólo conozco el precedente de la extracción de Argentina, por Israel, del genocida nazi Eichmann, en 1960. Es cierto que Israel recibió una tibia condena de un órgano político, el Consejo de seguridad de NU, un tirón de orejas que contó con la abstención de las antiguas Rusia y Polonia comunistas. El problema de la ONU es que el concepto de soberanía de la Carta es formalista, no real, y que al ser la ONU un producto de la guerra fría, no tiene empacho en admitir sistemas totalitarios. Eso es intolerable en el mundo de hoy. El orden jurídico-político mundial, sólo debe basarse en Estados de Derecho, por eso, esta ONU y sus satélites woke, están obsoletos. Sólo los enemigos de la libertad -e incautos de solemnidad-, condenan a Donald Trump por la extracción de Maduro. En los primeros, no hay ni pizca de buena fe, sólo rabia, corrupción y -afortunadamente- impotencia. Los amantes de la libertad hemos de trabajar para reconstruir el marco institucional de la comunidad internacional. El Presidente Trump ya empezó, cortando el grifo de dinero a muchos organismos woke. Mi aplauso, Presidente.
 
 
Emilio Suñé es catedrático de Filosofía del Derecho y Derecho Informático de la Universidad Complutense de Madrid
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