Mientras se profundiza el aislamiento internacional de la República Islámica, la fiscalía amenaza con penas de muerte contra los manifestantes.
“Irán busca la LIBERTAD, quizás como nunca antes. ¡Estados Unidos está listo para ayudar!”, dijo en su red social Truth Social.
También el sábado compartió por la misma vía un informe de la cadena Fox News titulado “Un manifestante escala la embajada iraní en Londres, derriba la bandera del régimen e iza un símbolo prerrevolucionario”.
La publicación de Trump está en línea con el llamado del hijo del antiguo sha de Irán y aliado de Occidente, Reza Pahlavi, que instó a los manifestantes a portar la antigua bandera iraní del león y el sol y otros símbolos nacionales utilizados durante la época del sha para "reivindicar los espacios públicos como propios".
El opositor en exilio convocó a protestas durante esta semana y pidió en su último mensaje, difundido el 9 de enero, que los manifestantes salieran a las calles el fin de semana. El apoyo de Pahlavi a Israel ha generado críticas en el pasado.
Las palabras de Trump llegan días después de afirmar que no dudaría en bombardear Irán "para defender a los manifestantes pacíficos" que se expresan en diferentes ciudades del país desde hace dos semanas.
El Departamento de Estado estadounidense advirtió por separado: "No jueguen con el presidente Trump. Cuando dice que hará algo, lo dice en serio".
Represión sin tregua
La nación islámica mantiene el servicio de internet y las líneas telefónicas interrumpidas, lo que dificulta a la prensa evaluar el alcance de las manifestaciones desde el extranjero.
Sin embargo, el número de muertos en las protestas ha aumentado a más de un centenar, según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos.
“Día 14 de protestas en Irán: 116 muertos, al menos 2.638 detenidos y manifestaciones registradas en 574 sitios de 185 ciudades, en medio de apagones de Internet y vigilancia con drones”, detalló la agencia en su cuenta de la red social X.
En tanto, un médico iraní citado por la revista Time aseguró que los hospitales de Teherán han registrado al menos 217 muertes de manifestantes, "la mayoría por munición real", mientras que médicos que hablaron con la cadena de noticias británica BBC describieron los hospitales como "desbordados" de pacientes heridos.
La televisión estatal iraní continuaba informando sobre las bajas de las fuerzas de seguridad, a la vez que presentaba una imagen de control sobre el país.
Por su parte, el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, ha anunciado una inminente represión, a pesar de las advertencias de Estados Unidos.
El fiscal general de Irán, Mohammad Movahedi Azad, advirtió que cualquier persona que participe en las protestas será considerada un "enemigo de Dios", un cargo que se castiga con la pena de muerte.
El comunicado emitido por la televisión estatal iraní afirmaba que incluso quienes "ayudaron a los alborotadores" enfrentarían cargos.
"Los fiscales deben, con cuidado y sin demora, mediante la presentación de acusaciones formales, preparar el terreno para el juicio y una confrontación decisiva con quienes, traicionando a la nación y creando inseguridad, buscan la dominación extranjera sobre el país", decía el comunicado, que agregó: "Los procedimientos deben llevarse a cabo sin indulgencia, compasión ni indulgencia".
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