Y el lumpen se adueñó del marxismo
Ya que con Maduro cayó el chavismo: ¡Felicidades al Buen Pueblo Venezolano!, hoy toca hablar de sus cómplices en España. El mayor fracaso del marxismo no es el derrumbe de la URSS, paliado por la pujanza china. El gran fracaso de Marx, es ver como el lumpen, vagos y maleantes a quienes despreciaba con toda la razón, se ha adueñado del marxismo, pese a seguir siendo lo mismo, antes agentes bonapartistas, y hoy de las élites globalistas.
Lean al propio Carlos Marx en “El 18 de Brumario de Luis Napoleón Bonaparte” (1852). Sic: “Bajo el pretexto de crear una sociedad de beneficencia, se organizó al lumpemproletariado de París en secciones secretas, cada una de ellas dirigida por agentes bonapartistas y un general bonapartista a la cabeza de todas. Junto a roués arruinados, con equívocos medios de vida y de equívoca procedencia, junto a vástagos degenerados y aventureros de la burguesía, vagabundos, licenciados de tropa, licenciados de presidio, huidos de galeras, timadores, saltimbanquis, lazzaroni, carteristas y rateros, jugadores, alcahuetes, dueños de burdeles, mozos de cuerda, escritorzuelos, organilleros, traperos, afiladores, caldereros, mendigos, en una palabra, toda esa masa informe, difusa y errante que los franceses llaman la bohème: con estos elementos, tan afines a él, formó Bonaparte la solera de la Sociedad del 10 de diciembre, «Sociedad de beneficencia» en cuanto que todos sus componentes sentían, al igual que Bonaparte, la necesidad de beneficiarse a costa de la nación trabajadora”.
No hace falta decir quiénes son aquí y ahora ¿verdad? En una novela de ficción acaso gobernarían, y ya se sabe que la realidad a veces supera la ficción. Si no directamente alcahuetas y dueños de burdeles, podrían estar estrechamente emparentados con tan distinguidas familias, y vivir de las rentas de un fabuloso negocio, basado en la peor “explotación del hombre por el hombre” y también de la mujer, la esclavitud sexual. No es extraño que Marx les aborreciese, son la antítesis de lo que propugnaba. Todo aderezado con negocios anexos, propios del hampa más oscura, sin olvidar la información, acaso también filmada. Usándola sin escrúpulos -¿los tienen?- se puede llegar muy arriba. Con un poco de suerte, a lo máximo. Todo ello por no hablar de los usuarios, que entre lechuga y lechuga, robadas para sus vicios, ya están entre rejas.
Son los “vagos y maleantes”, a los que la gente cree que fue Franco el primero que puso medidas de seguridad cuasi penales, con una Ley de 1954. ¡Pues no! La primera versión de la Ley de Vagos y Maleantes, la promulgó la República, en 1933, y no fue una ley “de derechas”, sino aprobada por consenso. Franco amplió un poco el catálogo. Marx citaba a escritorzuelos y organilleros, hoy serían “los de la ceja”, que con una mano la marcan, mientras encorvan la otra, para poner el cazo de la mayor pedrea, la multimillonaria del cine, por ejemplo, que recibe el doble por subvención, que por taquilla. Normal que defiendan con saña lo indefendible. ¡¿Qué no haría cualquier impúdico para preservar semejante momio?! ¿Para qué seguir? Esta fauna está a la vista; tanto, que hasta lucen en la solapa el pin de la Agenda 2030 –ya saben, “no tendrás nada y serás feliz”- promovido por la oligarquía globalista; los cuatro, en sentido cuasi literal, que dominan el mundo, cualquiera que sea la fuente de su poder, desde los dueños de big tech, finanzas y mass media, hasta líderes religiosos o políticos, también comunistas, que desde el poder político se apropian del país, monarcas absolutos con dominio eminente. En resumen: poder y riqueza infinitos para cuatro (ellos) y comunismo para los demás (nosotros).
Por eso, el lumpen, sus bien untados lacayos, promueve el socialismo más radical, con todos los pretextos del mundo, y proclaman los “males” del Occidente judeo-cristiano, al que laboran activamente por destruir, porque es una cultura de libertad, que quieren trocar por sumisión, en favor de sus amos, que les pagan, con dinero y antena, el acceso a cargos públicos, villa y tinaja.
Emilio Suñé es catedrático de Filosofía del Derecho y Derecho Informático de la Universidad Complutense de Madrid
Lean al propio Carlos Marx en “El 18 de Brumario de Luis Napoleón Bonaparte” (1852). Sic: “Bajo el pretexto de crear una sociedad de beneficencia, se organizó al lumpemproletariado de París en secciones secretas, cada una de ellas dirigida por agentes bonapartistas y un general bonapartista a la cabeza de todas. Junto a roués arruinados, con equívocos medios de vida y de equívoca procedencia, junto a vástagos degenerados y aventureros de la burguesía, vagabundos, licenciados de tropa, licenciados de presidio, huidos de galeras, timadores, saltimbanquis, lazzaroni, carteristas y rateros, jugadores, alcahuetes, dueños de burdeles, mozos de cuerda, escritorzuelos, organilleros, traperos, afiladores, caldereros, mendigos, en una palabra, toda esa masa informe, difusa y errante que los franceses llaman la bohème: con estos elementos, tan afines a él, formó Bonaparte la solera de la Sociedad del 10 de diciembre, «Sociedad de beneficencia» en cuanto que todos sus componentes sentían, al igual que Bonaparte, la necesidad de beneficiarse a costa de la nación trabajadora”.




















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