Históricamente, todos aquellos que ganaron los procesos internos para elegir el candidato republicano en los dos primeros estados siempre terminaron siendo los elegidos del conservadurismo para competir por la Casa Blanca. Es la primera vez que Trump obtiene estos resultados, siendo vencido en Iowa por Ted Cruz en 2016.
Aunque New Hampshire se saboreaba como un estado complicado para el expresidente debido a la moderación ideológica del electorado local, la gran afluencia de votantes 'independientes' y la fuerte campaña de Haley dentro del territorio, Trump logra obtener un resultado vital para sus aspiraciones presidenciales y se afianza como la primera fuerza política dentro del conservadurismo.
Con Ron DeSantis, su perseguidor más cercano en las encuestas previas a New Hampshire y el segundo en los caucus de Iowa fuera de la contienda, Donald Trump triunfó entre los votantes que se perciben a sí mismos como conservadores.
A pesar de su amplio margen de ventaja, Donald Trump utilizó su discurso de victoria para despotricar en contra de Haley, avisando que no era "el típico discurso de victoria", llamándola "impostora", y celebrando su éxito sobre la derrota de su exembajadora en Naciones Unidas.
"Está dando un discurso como si hubiera ganado. Ella no ganó. Ella perdió. ... Tuvo una noche muy mala", afirmó Trump en un escenario de New Hampshire.
La escena de victoria de Trump fue opacada por los constantes ataques a la figura de Nikki Haley, que alimenta su 'momentum' político celebrando un segundo lugar que superó las expectativas de los expertos, tras la victoria de Trump por casi 30 puntos sobre DeSantis en Iowa.
El sorpresivo optimismo de Nikki Haley
Aunque los números no la favorecen, perdiendo por más de 10 puntos ante el expresidente, Nikki Haley transmitió un impensado optimismo a sus seguidores en New Hampshire, a quienes agradeció sus votos y anunció que la carrera por la candidatura va a tomar más fuerza en Carolina del Sur, su bastión político en donde fue gobernadora.
La decisión de Haley por seguir en la contienda contra Trump está basada en las cifras que obtuvo con los votantes independientes, que no se identifican con ninguno de los bandos políticos tradicionales y que representan la segunda fuerza electoral en New Hampshire con cerca del 35% de los votantes, según Edison Research. Entre ellos, la exembajadora estadounidense en Naciones Unidas obtuvo el 61% de las boletas.
Ante un Donald Trump que parece imbatible dentro del seno más radical del Partido Republicano, Nikki Haley pone sus esperanzas electorales en los miembros más moderados del conservadurismo, así como en los millones de votantes indecisos, a quienes apuesta por convencer de que ni Donald Trump, ni Joe Biden, son la solución para los problemas del país.
"Con Donald Trump tienes un ataque de caos tras otro. Este caso judicial, esa controversia, este tuit (...) No puedes arreglar el caos de Joe Biden con el caos republicano", afirmó la precandidata republicana durante su discurso en New Hampshire.
La próxima parada de las elecciones primarias republicanas será en Carolina del Sur el 24 de febrero, cuando Haley deberá enmendar el rumbo si quiere llegar con opciones reales al 'Super Martes', donde 15 estados republicanos tendrán elecciones los primeros días de marzo. Siendo esta la fecha decisiva en la que Nikki Haley podría saber si tiene opciones de vencer.
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