El 7 de octubre de 2023 marcó un antes y un después en la situación en Oriente Próximo y tres meses después la región no ha hallado calma. “Es un momento de profunda tensión”, dijo Antony Blinken, secretario de Estados de Estados Unidos tras su visita a Jordania, donde fue recibido por el rey Abdalá II, para abordar, justamente, el conflicto.
El político estadounidense expresó sus preocupaciones al rey sobre las “repercusiones catastróficas” que tendría la guerra entre Israel y Hamás de extenderse a otros países. “Este es un conflicto que fácilmente podría hacer metástasis, causando aún más inseguridad y aún más sufrimiento”, afirmó.
Han pasado más de 90 días desde el sorpresivo ataque de Hamás a Israel, que desencadenó en una respuesta militar sin precedente sobre Gaza. Blinken recorre los países con los que Estados Unidos tiene más cercanía en la región: Qatar, Jordania, Israel, entre otros. Pero son Irán, Líbano, Irak, entre otros, los que podrían pasar a tener un papel protagonista en la Guerra.
Cuando se dio el ataque al Hospital Al-Shifa, el más grande de Gaza, los países árabes lo condenaron y responsabilizaron a Israel y a Occidente (Estados Unidos) de apoyar la destrucción del enclave palestino. El ataque, ocurrido a finales de noviembre, provocó multitudinarias manifestaciones e incluso ataques a las delegaciones diplomáticas de Israel en dichos países.
La estabilidad de Medio Oriente pende de un hilo
Basta con un error de cálculo de alguno de los países para que la violencia estalle. La preocupación más grande es que Hezbolá, la milicia chiita libanesa, decida entrar de lleno a la guerra contra Israel o que el Gobierno de Benjamin Netanyahu lleve sus tropas a este país.
Las alertas al norte de Israel han sido constantes y cada vez más seguidas en los últimos tres meses. Hezbolá no ha dejado de atacar, y contraatacar en respuesta a ataques israelíes. Este sábado 6 de enero lanzó una ofensiva contra un puesto de observación israelí clave, cerca de Meron, en el norte de Israel, en represalia por el asesinato de uno de los cabecillas de Hamás en su territorio.
Fueron 62 bombas “como respuesta preliminar” al asesinato del número dos de Hamás, Saleh al-Arouri, en Beirut, el 2 de enero. “Era realmente un amigo importante, un hermano y muy querido para mí”, dijo el líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah. Además, dejó en claro que su muerte “no quedará sin respuesta ni sin castigo”.
Unas 670 operaciones en la frontera entre Líbano e Israel se han llevado a cabo desde que inició la guerra en Gaza. Los aliados de Hamás informaron que han destruido una "gran cantidad" de vehículos y tanques militares israelíes. “Quien piense en la guerra con nosotros, en una palabra, se arrepentirá”, dijo Nasrallah.
El conflicto en Gaza llegó hasta el mar Rojo
Desde aquel 7 de octubre, numerosos barcos han sido atacados por los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán. El grupo político-militar ha amenazado con atacar cualquier barco, que salga o entre a Israel, en solidaridad con Gaza, a menos que sea de ayuda humanitaria.
Desde entonces, son varios disparos que han hecho a embarcaciones que transitan por este corredor. En total, un 40% del comercio mundial navega por el estrecho de Bab al-Mandab, donde los hutíes aumentaron sus ataques.
La respuesta de Estados Unidos fue la creación de una alianza, según el ministro estadounidense de Defensa, Lloyd Austin, que estará compuesta por Francia, Reino Unido, Bahréin, Canadá, Italia, Países Bajos, Noruega, España, Estados Unidos y las islas Seychelles.
Pero también llegó una respuesta bélica. La Armada de Estados Unidos anunció la defensa de esta importante zona de tránsito del comercio y atacó tres barcos hutíes, matando a diez personas, el 31 de diciembre de 2023. Fue la primera vez que el país actuó militarmente desde que inició el conflicto.
El portavoz de las Fuerzas Armadas de Yemen, Yahya Sare'e, lanzó una advertencia a Estados Unidos y a todos los países que pretendan enfrentarse a ellos. “Las Fuerzas Armadas yemeníes harían todo lo necesario para defenderse y afrontar cualquier agresión dentro de sus deberes y responsabilidades religiosas y patrióticas”, informó.
Los rebeldes de Yemen exigen a toda embarcación informar que no tienen ninguna conexión con Israel. Sin embargo, Mohammed Ali al-Houthi, jefe del comité revolucionario supremo hutí, también advirtió que cualquier país que se involucre en la coalición del mar Rojo liderada por Estados Unidos perderá su seguridad marítima y será atacado.
Visitas diplomáticas urgentes
El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, llegó este domingo 7 de enero a Emiratos Árabes Unidos, tras conversar con las autoridades de Qatar y Jordania, sobre la necesidad de que Israel “ajuste” sus operaciones militares.
Es la cuarta visita de Blinken a la región desde el 7 de octubre. Una presencia incómoda para ciertos países enemigos de Estados Unidos, así como para Hamás. Osama Hamdan, alto funcionario del grupo palestino, pidió este 7 de enero revisar la política que ha manejado EE. UU. durante todo el conflicto en Gaza. “La posición estadounidense de apoyo a esta entidad (en referencia a Israel) fue el factor principal en la continuación de esta agresión”, afirmó.
Para el experto militar, Abed al-Thawr, la participación de Estados Unidos en el conflicto en el mar Rojo, "está socavando el proceso de paz en la región. Lo que Estados Unidos quiere ahora es aumentar las tensiones en la región porque esto beneficiará a Israel", asegura el experto, en referencia al proceso de paz de décadas entre Israel y los Territorios Palestinos, que parecía tener frutos, pero tras la guerra iniciada el 7 de octubre, ha quedado estancado.
Por su parte, la diplomacia estadounidense asegura que su papel contra los ataques hutíes busca beneficiar al comercio mundial.
“Estos ataques de los hutíes están perjudicando a personas de todo el mundo. Sobre todo, las poblaciones más pobres y vulnerables, incluido Yemen y Gaza. Es por eso que Estados Unidos lanzó la 'Operación Guardián de la Prosperidad', junto con más de 20 países, para defender la seguridad del transporte marítimo comercial a través del mar Rojo”, dijo Blinken, en una conferencia de prensa.
A la par, el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, también recorre algunos países para pedir que utilicen sus vínculos para calmar los ánimos en la región. “Estoy aquí cuando estamos viendo una preocupante intensificación del intercambio de disparos a través de la línea azul en la frontera entre Líbano e Israel. Y creo que la guerra se puede prevenir”, dijo Borrell, en una conferencia de prensa junto con el ministro interino de Asuntos Exteriores libanés, Abdullah Bou Habib.
El mensaje del diplomático europeo fue claro: “Es absolutamente necesario evitar que el Líbano se vea arrastrado a un conflicto regional”. Borrell visitará Arabia Saudita el 7 y 8 de enero. “La misión sigue a su viaje a Líbano y es parte del compromiso del funcionario con los socios regionales para avanzar en los esfuerzos diplomáticos con miras a crear las condiciones para alcanzar una paz justa y duradera entre Israel, Palestina y la región”, señala una nota de prensa citada por EFE.
La ONU ha reiterado su preocupación por la guerra en Gaza. Tor Wennesland, Coordinador Especial de Naciones Unidas para el Proceso de Paz en Oriente Medio, dijo que existe el riesgo de que alguno de los países, por un mal cálculo en sus ataques, produzcan errores y generen una escalada de la violencia “que represente una grave amenaza para la estabilidad regional”.
Para que esto no ocurra, dijo, “es imperativo que Líbano no se vea arrastrado a una conflagración regional y que las partes vuelvan a un cese de hostilidades”. También se refirió a la escalada en el mar Rojo y expresó su preocupación por la seguridad del transporte marítimo. A ello, sumó su expresa preocupación por el aumento de tensiones en la Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Este, los ataques letales llevados a cabo por colonos israelíes contra palestinos y por palestinos contra israelíes en la Ribera Occidental ocupada y en Israel.
El conflicto en Gaza deja más de 22.800 palestinos muertos, más de 58.000 heridos y casi la mitad de su población desplazada. De parte de Israel son más de 500 soldados muertos, más de 1.100 israelíes asesinados, junto con un centenar de rehenes que aún está en manos de Hamás, tras ser capturados aquel 7 de octubre de 2023, el día que plasmó un antes y un después en Medio Oriente.
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