Dentro de la CGCVF (Campaña General Contra Viejos Fastidiosos) menudean, en los medios de comunicación, los comentarios sobre el peligro de que personas jubiladas conduzcan su propio automóvil. Y comienzan a aparecer estadísticas, y sabios de la más moderna promoción, que saben casi todo de los tremendos peligros que puede ocasionar un sospechoso tipo de 75 años, que lleva 40, o más, sin haber tenido ni un accidente de esos leves, de chapa y pintura. Escuchas a los sabios recién aparecidos, y casi dan ganas de acudir a la comisaría más próxima a entregarte, no sea que te dé por sacar el coche del garaje.
Luego, acudes a las estadísticas y resulta que los que menos accidentes tienen son los viejos, mientras el grupo campeón en llevarse vidas por delante está en el tramo de los 18 y los 39 años, seguidos del grupo de los conductores que tienen entre los 40 y los 64 años. No importa: estos neo-expertos actúan como algunos políticos y, si la realidad no coincide con lo que ellos afirman, le echan la culpa a la realidad.
Recuerdo el lejano y doloroso día en el que le dije a mi padre que debería dejar de conducir. Me había llevado desde la estación a alguna parte, y observé vacilaciones que no me gustaron. Luego, sentados, temiendo su reacción, le dije que sería mejor que dejara de conducir. Lo asimiló con sosiego, y me preguntó, con objeto de asegurarse: "¿Tú crees?". Y le respondí afirmando con la cabeza, porque no me apetecía hablar, y no iba a convertir una recomendación afectuosa en un relato de dudas y equivocaciones observadas.
Me imagino que fue duro para él, y creo que puede ocurrir que, un día, mi hijo, o mi hija, o mi mujer, me digan que los autobuses y los taxis no son tan incómodos.
Pero esa realidad no quiere decir que los activistas de la Campaña General Contra Viejos Fastidiosos se salgan con la suya a través de sus prejuicios y desconfianzas. La vida nos va retirando de todo, incluso de los torreznos, pero cumplir años no significa que te tengas que dar de baja en todo lo de esta vida. Y recuerdo que conducir es una actividad que se ejerce sentado, con una temperatura que puedes elegir, y que -a determinada edad- no está sujeta al cumplimiento de horarios. Tengan paciencia. Iremos dejando de conducir. Pero no nos echen a patadas por la razón peligrosa de no habernos muerto todavía.
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