La investigación parte de un suceso ocurrido el 27 de marzo. Unos obreros que trabajaban en una construcción en las confluencias de las calles Ángel Beato y Doctor Guiu, en la zona de Peñagrande, escucharon un petardazo y al segundo caer muerto a un gato que estaba apoyado en un cuadro de luz.
Por ello, se pusieron contacto con una voluntaria de colonia de gatos, que a su vez comunicó lo ocurrido a la Sociedad protectora de animales y plantas de Madrid. Y su abogado fue quien llamó a la comisaría denunciando un posible delito de maltrato animal.
Por su parte, los obreros retiraron el cadáver del felino, que fue entregado al Servicio Veterinario Municipal de Urgencias (SEVEMUR). La necropsia que le practicaron allí determinó que falleció con un disparo de un balín de plomo tipo Hollow Point de punta hueca y peso liguero.
Días después, el 4 de abril, otro trabajador de la misma obra observó cómo una persona se ponían unos cascos de tiro dentro de su vehículo, sacó una pistola por la ventana y disparó a otro gato. El obrero pudo tomar el número de su matrícula pese a que el tirador se percató de que fue sorprendió y huyó del lugar a gran velocidad.
Con esta prueba y demás testimonios, agentes de la Comisaría de Coordinación Judicial dieron con el autor de los disparos, que tenía una licencia deportiva tipo F en vigor y una pistola calibre 22 Walthar, que fue incautada.
Finalmente, este hombre reconoció los hechos y asumió la responsabilidad por el animal y el uso inadecuado de su pistola. Por todo ello, tendrá que declarar como investigado por un presunto delito contra la flora y fauna y también por uso inadecuado del arma de fuego.
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