La transmisión se dio en el contexto del 20 aniversario de la nave Mars Express. Cada imagen tardó unos 17 minutos en llegar a nuestro planeta y otro minuto en ser procesada por los laboratorios terrestres.
Lanzado en el año 2003, desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, Mars Express mostró que sigue estando vigente. Así, envió, durante una hora, una imagen del cuerpo celeste en la que se podían distinguir incluso nubes blancas.
El nivel de emoción de los presentes en el punto de control de la nave hizo que su ingeniero de operaciones, Simon Wood, expresara que “si actualmente estuviera sentado a bordo del Mars Express, esto es lo que estaría observando”. Además, Wood comentó: “Por lo general no obtenemos imágenes de esta manera”.
La transmisión viajó unos 300 millones de kilómetros, la distancia entre la Tierra y Marte. Al principio solo se observaba un tercio de Marte. Con el paso de los minutos la nave fue adquiriendo una mejor posición que permitió poder contemplar un mayor espacio. La transmisión duró solo 60 minutos, la ESA no quiso que se sobrecargaran sus baterías durante su misión de aniversario.
"Además de su belleza, el mosaico proporciona información fascinante sobre la composición de Marte, revelando una variedad y un detalle de colores sin precedentes en su superficie", afirmó la ESA.
Además, invitó a detallar la imagen, explicando que "sus impresionantes variaciones de color (de Marte) pueden apreciarse si se observan más de cerca".
20 AÑOS
En sus inicios, el proyecto Mars Express consistió en el envío del observador adjunto a un módulo de aterrizaje que, se suponía, llegaría a tierras marcianas. Con el nombre de Beagle-2, el explorador perdió contacto con la tierra cuando intentó aterrizar.
Más de diez años después, la misión Mars Reconnaissance Orbiter de la NASA, mostró imágenes del Beagle. Había llegado a la superficie, pero sus paneles solares no se habían desplegado por completo.
En sus 20 años de vida, Mars Express ha recorrido unos 1.100 millones de kilómetros alrededor de su objetivo en unas 24.000 órbitas. Con disímiles instrumentos a bordo, la nave ha desempeñado un papel importante en la detección de hielo de agua por encima y por bajo la superficie, y también el hielo de sus casquetes polares.
En los últimos años, la misión ha presentado varios inconvenientes técnicos. El cableado de los paneles solares y problemas en su memoria de almacenamiento han hecho que los expertos hayan tenido que intervenir para mantener el orbitador en vuelo.
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