El rito en esta ocasión se organizó para que fuera más corto, sin menos pompa, con un poco más de 2000 invitados, entre ellos los reyes de España, y acorde con la realidad económica del país, bajo la sombra de una recesión, y el reflejo de una sociedad más moderna y multicultural.
La coronación se centró en la Abadía de Westminster, un ícono de la historia y la religión británica. Los grandes eventos históricos del país han pasado por esta iglesia.
Entre ellos, cada coronación desde 1066 con William, el conquistador; el funeral de Estado de la reina Isabel II, el funeral de la princesa Diana de Galés en 1997 y el matrimonio del heredero al trono, el príncipe de Gales, William con Kate hace 12 años.
En la Abadía están enterrados, además de trece reyes, cuatro reinas, ilustres británicos como el naturalista Charles Darwin y más recientemente, el científico Stephen Hawking.
También se ha coronado Camilla Parker Bowles, la esposa de Carlos y actual reina consorte. No se ha revelado el costo total de esta ceremonia pero, según el tabloide ‘The Sun’, estaría alrededor de 100 millones de libras esterlinas.
La coronación del rey Carlos III tiene cinco elementos:
Reconocimiento: El rey Carlos hizo un corto desplazamiento antes de dar unas palabras en dirección hacia el sur, este, oeste y norte.
Juramento: incluye tres juramentos legales: el escocés, la declaración de adhesión y el de la coronación en sí. Carlos se sienta en la Silla de Estado, donde hace el juramento de la coronación. Se apoya en una edición especial de la biblia, diseñada especialmente para este evento y decorada con un anillo de coronas y hojas, como un símbolo del amor de Carlos por la naturaleza.
Unción: Es un momento tan sagrado como privado, el único que no fue transmitido ni visto por la televisión. Después del sermón religioso, el rey Carlos fue ungido con un aceite oliva, con frutos que crecieron en el Monte de los Olivos, perfumado con rosas y esencias como canela, jazmín, azahar, entre otras. Mantiene la tradición haciendo énfasis en que el monarca es ‘elegido’ directamente por Dios.
El arzobispo de Canterbury pone el aceite de la jarra ceremonial con forma de águila en la Cuchara de la coronación. Así, ungía a Carlos en cabeza, manos y pecho. Este es un rito introducido por William, el Conquistador que data del año 1066. Carlos es cubierto en este momento sublime con una pantalla bordada a mano.
La investidura y coronación: Al monarca se le presentaban insignias, entre ellas, dos cetros, símbolos de autoridad; espadas, manillas, un anillo y el orbe del soberano, que es la representación del poder del monarca. Este se pone sobre la mano derecha del rey.
Por primera vez en la historia y tratando de incorporar una sociedad más diversa, participaban este sábado altos representantes de religiones no cristianas. Luego se programó una oración de bendición antes de la coronación.
Ese sería el momento cumbre de esta ceremonia religiosa y constitucional. El rey estuvo sentado en la silla de la coronación, sujetando los dos cetros. En esta silla, hecha en roble, se han coronado todos los monarcas desde 1308. Esta incluye la piedra del destino que ha sido asunto de disputa con los nacionalistas escoceses.
El arzobispo de Canterbury, el representante más alto de la iglesia anglicana bajó entonces la corona sobre la cabeza de Carlos y proclama “God save the King” (“Dios salve al Rey”, en español).
CORONA DE ORO CON 2.868 DIAMANTES
Carlos es designado rey así con la corona de San Eduardo. El resto de la ceremonia el rey porta la The Imperial State Crown, la más simbólica de la monarquía, hecha en oro macizo con 2.868 diamantes, incluidos algunos invaluables, y otras muchas piedras preciosas como zafiros, turmalinas y rubies.
Entronización y homenaje: Una vez coronado, Carlos era conducido al trono y simbólicamente elevado al mismo, momento en que se materializaba el inicio de su reinado porque el monarca toma posesión de su reino.
El arzobispo leyó en ese instante una oración vigente desde la Edad Media en la que le pide, entre otras cosas, mantenerse firme.
Una vez sentado en su trono, elaborado únicamente para Carlos, el príncipe de Gales, William, su hijo mayor, le rendiría un homenaje a su rey y le juraba lealtad. Se invitó al público, para que, desde sus casas, también jurasen lealtad al rey. El rey, además, fue homenajeado por los obispos y los lores.
Camilla, la reina consorte, fue también coronada como reina, pero no tendrá ninguna función constitucional ni se le otorgará ningún poder adicional.
ENTRE LO MODERNO Y LA TRADICIÓN
La editora asociada del diario ‘The Telegraph’, Camilla Tominey, definió la coronación de Carlos como “una combinación entre lo moderno y lo tradicional con diferencias masivas”, haciendo referencia a la coronación de la reina Isabel en 1953 que tuvo, entre otros, 8.000 invitados.
Al finalizar la coronación, de una duración aproximada de dos horas, el rey Carlos y la reina Camilla, regresaban en el Gold State Coach, en el carruaje dorado, utilizado por Isabel II para su coronación hace 70 años.
Minutos después, el rey Carlos, la reina Camilla y otros pocos miembros de la familia real, aparecerían, por primera vez desde el Palacio de Buckingham haciendo oficial que la era de Carlos III ha empezado.
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