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DAVID LAVILLA
Lunes, 05 de Diciembre de 2022

Un Pacto de Estado ya

No hay rumbo, solo bandazos. Y así lo demuestra la vida política española con su inoperancia diaria anteponiendo, por un buen puñado de votos, su beneficio propio al bienestar general de la sociedad.

 
Sí, el único objetivo que ahora parece tener Feijóo para querer ganar las próximas elecciones es desmontarlo todo como si realmente fuera algo muy fácil de hacer. Por eso, ha dicho que su principal aspiración pasa por derogar hasta diez leyes si se hace con el poder.
 
No, esto no es nuevo en España. No. Por ejemplo, lo llevan haciendo con el sistema educativo toda la vida democrática, mareando legislatura tras legislatura a los alumnos y a sus profesores a base de instalar en las aulas una nueva ley contra la ley.
 
Sí, es cierto que muchas de las estructuras en las que se ha cimentado la política social de Sánchez son para no parar de llorar. Así que la actitud que muestra Feijoó no es del todo reprochable. Es incluso humana y entendible, pero un líder de la oposición no solo está para convencer a sus votantes, sino que también parte de su responsabilidad consiste en defender el diálogo social.
 
No va a ser cosa de poco poder arreglar este desaguisado que ha montado el gobierno Frankenstein. Eso es verdad. Y ahí está como evidencia toda esa retahíla de favores en formato ley que ha concedido Sánchez a sus amigos a cambio de unos cuantos votos para asegurarse algunos meses más de poder.
 
Sí, el mal está ahí. La ley del “solo sí es sí” va haciendo favores a los agresores al ritmo en el que pasan las hojas en el calendario. Las serias desconsideraciones éticas de las leyes de la eutanasia, la trans y la del aborto van a causar graves menosprecios a las propias creencias personales y a la deontología. La ley Celáa hará más vulnerables a los futuros empleados españoles en el mercado de trabajo. La benevolencia contra el delito de sedición provocará más revueltas y malversaciones. Y la ley de la memoria democrática, que ahora actúa muy bien contra la anterior dictadura, por contra llevará a la gloria a los asesinos de ETA.
 
No es cosa de poco. Eso es verdad. Sobre todo porque más de la mitad de los actos políticos que ha puesto en marcha Sánchez con sus amigos están para tenerlos que tachar. No obstante, antes de llegar a este escenario tan binario, y acentuar aún más este grave problema social a base de bandazos, lo único que se les pide es que se entiendan de una vez por todas por España. Por el bien social. Así que es urgente que les exijamos un Pacto de Estado pero de verdad. Y ya.
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  • David

    David | Lunes, 02 de Enero de 2023 a las 17:12:03 horas

    Estimado Rufino. Querido lector.

    Es verdad que en este artículo he tratado de denunciar que la máxima conciliación posible, un pacto de Estado, se necesita en España tanto como el comer. Pero es verdad que es muy complicado ponerse de acuerdo con Sánchez al frente de las negociaciones. Bueno, al frente o en el vagón de cola. No obstante, se requiere diálogo y no monólogo. Y ya.
    Le envío un saludo con mis mejores deseos para 2023.

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  • Rufino Soriano

    Rufino Soriano | Martes, 06 de Diciembre de 2022 a las 12:52:46 horas

    Pero distinguido amigo -si me lo permite-: aquí, de pactos, nada. ¿Qué iban a hacer nuestros políticos si se generalizara la costumbre de pactar? Aquí, en este puñetero país somos más proclives a los ´pastos´ que a los pactos. Y a propósito de las leyes, ya sabe: si estos aprueban la del ´sí es sí´ o la del ´no es no´, cuando vengan los otros las derogarán para promulgar las de `tampoco es tampoco` o la del… ´si te vi no me acuerdo´. Cualquier cosa. Y eso que los otros tienen más cabeza y harán siempre menos tonterías, pero cualquiera se fía. ¿O no?

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