De cuentas y cuentos
Los Presupuestos Generales del Estado para 2023 ya han entrado en el Congreso y han sido presentados a los medios de comunicación. La lectura de los cientos de páginas del llamado "libro amarillo" da para mucho, pero ya se pueden sacar algunas conclusiones que demuestran a las claras que no son las cuentas públicas que necesita el país sino las que necesita Sánchez para revertir las encuestas.
Pero, también la cantidad de trampas que no fueron explicadas por la ministra Montero. Una de las más llamativas es la subida de las cotizaciones en un 8,5% a 1,7 millones de asalariados, el aumento millonario de las partidas para el CIS y RTVE, el alza del 4% para los salarios del Gobierno y los alcaldes, la congelación de las asignaciones a la Casa Real y a los expresidentes, los 7 millones asignados al bienestar animal y la millonaria partida de inversiones a Cataluña que dobla la prevista para Madrid.
Todo lo anterior se complementa con diversos cheques y dádivas que de ninguna manera van a aliviar a los trabajadores de la subida de los suministros, alimentación y vivienda. Hay que tener en cuenta dos cosas muy importantes, la mitad del gasto, 5 de cada 10 euros se destinan a pensiones, desempleo e intereses de la deuda y que el aumento de la presión fiscal por trabajador será de 866 euros. No se deflacta la tarifa del IRPF y la anunciada bajada de este impuesto apenas afecta a unos pocos miles de trabajadores.
En todo caso, la gran trampa de estos Presupuestos que les hacen nacer muertos es el cuadro macroeconómico en el que se basan. El Gobierno prevé un crecimiento del PIB del 2,1% mientras que instituciones tan prestigiosas como la AIReF, el Banco de España o el servicio de estudios del BBVA ya han adelantado que la economía española crecerá entre el 1,4% y el 1% el año próximo. Es más, el Banco de España tiene claro que España no recuperará los niveles prepandemia hasta 2024 y el BBVA anuncia estancamiento hasta la primavera e incluso con algún trimestre de decrecimiento. Todos creen que la inflación se mantendrá alta y aunque cederá el año próximo podría situarse en el entorno del 4,5%.
Estas son las cuentas y otra cosa son los cuentos que el Gobierno nos relata en la larga exposición de motivos. Quiere hacernos creer el Gobierno que el coste de los servicios públicos (sanidad, educación o dependencia) supone una renta indirecta disponible para cada hogar de 6.932 euros. Es decir, que gracias a sus políticas en asuntos, que por cierto están transferidos a las Comunidades Autónomas, estamos mucho mejor de lo que creemos y menos mal de lo que estaríamos si Sánchez no fuera el presidente del Gobierno.
Pero, también la cantidad de trampas que no fueron explicadas por la ministra Montero. Una de las más llamativas es la subida de las cotizaciones en un 8,5% a 1,7 millones de asalariados, el aumento millonario de las partidas para el CIS y RTVE, el alza del 4% para los salarios del Gobierno y los alcaldes, la congelación de las asignaciones a la Casa Real y a los expresidentes, los 7 millones asignados al bienestar animal y la millonaria partida de inversiones a Cataluña que dobla la prevista para Madrid.





























Rufino Soriano Tena | Martes, 11 de Octubre de 2022 a las 17:07:26 horas
Y tanto. Hemos de darnos cuenta de que estamos menos mal de lo que estaríamos si el señor Sánchez no fuera o fuese el Presidente del Gobierno. De eso es de lo que no nos damos cuenta. (Ya se sabe que cuentas sin documentos son cuentos. ¿O no?).
Porque, ¿qué estaría aconteciendo u ocurriendo si el mandamás fuera o fuese otro? ¿Le habría dado 400 € a todos y cada uno de los jóvenes que cumplan este año los 18 de edad? ¿Eh? ¿Se los habría dado? ¡Tela marinera! Pues el actual -y no sabemos hasta cuándo- Presidente del Consejo de Ministras y Ministros se los va a dar. Y no piensen que lo hace por ganar votos, porque eso es lo que menos le interesa. Él no puede conformarse con seguir en España; tiene elevar su vuelo a más altos confines, por ejemplo o verbigracia, a Europa. ¡Quién cree que si quisiera o quisiese ubicarse en la política europea, o sea, en la UE (o EU porque es lo mismo) iba a encontrar obstáculo o valladar, moviéndose como se mueve en ese ámbito! Pues claro. ¿O no?
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