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FERMÍN BOCOS
Miércoles, 21 de Septiembre de 2022

Malas compañías 

Emiliano García-Page, presidente de la Junta de Castilla La Mancha, viene de trazar un retrato acerado del Gobierno que preside Pedro Sánchez. Ha dicho en El Mundo que:"El problema de los socios que apoyan al Gobierno es que, además de que son muchos, bastantes de ellos llevan en su código político la voluntad de desestabilizar el Estado. De atacarlo e incluso de romperlo. Son malas compañías, y, si seguimos con las mismas compañías, es evidente que va a haber un castigo".

 
La reflexión de García-Page es impagable porque sus palabras proceden de dentro, del núcleo del PSOE o de lo que queda de este partido tras haber sido abducido por la entronización de Pedro Sánchez. El origen de su sinceridad quizá habría que situarlo en ese punto de lucidez de quien barrunta que podría estar o se sabe ya desahuciado políticamente como futuro candidato por el PSOE en la pugna por la presidencia de la Junta de Castilla La Mancha.
 
Son muchos los signos que indican que Pedro Sánchez ha puesto a calentar en la banda a la ministra portavoz Isabel Rodríguez, ex alcaldesa de Puertollano. García-Page siempre ha sido claro en sus declaraciones pero manteniendo cierto grado de cautela aunque ya en anterior confesión a la pegunta de si pensaba repetir como candidato para expresar el grado de dependencia del dedo de Sánchez acuñó una expresión que ahorra cualquier ampliación: "Aquí -dijo- todos somos monaguillos". Estas cosas Sánchez no las perdona. Si, además, llevado de ese impulso de sinceridad resulta que García-Page añade que en lo personal y en lo político tiene un buen concepto de Alberto Núñez Feijóo, no se le van a perdonar en La Moncloa porque sus palabras desacreditan la campaña de acoso al líder del Partido Popular en la que vienen participando activamente varios ministros y entre ellos, con singular pugnacidad, la mencionada señora Isabel Rodríguez.
 
García-Page recordaba que cuando Pablo Iglesias dimitió lo hizo reconociendo que concentraba mucho rechazo social. Una nube de rechazo que según él no se ha diluido sino que se está desplazando. Solo le ha faltado decir que donde dice Iglesias, podría haber dicho Sánchez. Ya digo, no se lo van a perdonar.
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