La responsable de Economía no tuvo a bien hacer ningún comentario sobre este varapalo que augura casi dos años de penuria económica para los españoles.
De hecho, España es el país con más deuda (sólo están por detrás Grecia y Portugal) el campeón del paro y no recuperará el PIB anterior a la pandemia hasta el segundo semestre de 2023. Además, alerta del excesivo gasto en pensiones, nada menos que 12.000 millones de euros, que supondrá la subida de las pensiones con el IPC como marca la reforma aprobada, al estimar que la inflación se situará este año en el 6,3%.
La Comisión Europea cree que nos salvará de un desastre mayor el turismo y los fondos europeos. Lo primero, lo veremos. Parece que las cosas van algo mejor. Sobre lo segundo, se diría que no tiene buena información, porque con datos de Hacienda, apenas hasta marzo se ha ejecutado un 4,7% de los fondos previstos para este 2022. Tampoco que el 70% de las pequeñas y medianas empresas no puede acceder a las ayudas a pesar de que 11.000 millones de euros siguen sin gastar.
Es cierto que este informe no es exactamente una contestación al Plan de Estabilidad presentado, ni siquiera un repaso a la ejecución de los fondos europeos y la marcha de las reformas exigidas. Veremos cuándo contamos con esos informes. Sí supimos la opinión de la AIReF sobre las nuevas previsiones del Gobierno y no fueron precisamente buenas. Además de poner encima de la mesa la falta de información y de respuesta, el organismo parece no tener claras algunas cifras importantes de ingresos y gastos. Tampoco pareció importarle mucho a Calviño que la Autoridad Fiscal Independiente le exigiera una mayor transparencia y colaboración para poder hacer su trabajo más correctamente.
El Gobierno está más empeñado en contarnos un cuento y en lanzar bombas de humo que en trabajar para corregir las deficiencias que hacen de España el que peor lo pasa y el que más tarda en recuperarse. Lo vimos con el desastre de las tardías ayudas a las empresas durante la pandemia, con las medidas para paliar los perversos efectos de los precios de la energía (aún no han enviado a Bruselas el informe técnico sobre el tope del gas) ni tampoco parece muy decidido a darle un repaso al excesivo gasto público prescindible. Así que nos esperan aún muchos meses duros, que se complicarán todavía más cuando el BCE deje de comprarnos la deuda y suban los tipos de interés. Igual un día de estos tenemos suerte y nos dicen la verdad.
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