Aunque realmente el presidente de la pandemia en España no conoce bien a nadie. Solo a su propio ombligo. Y como su panza está bien llena, le da un poco igual cualquier paisano. Venga de donde venga. Los de Madrid, los vascos, los catalanes. Todos le importamos un pepino. Los cántabros, los melillenses, los murcianos… Y sobre todo los andaluces, por mucho que ahora les baile el agua, porque Pedro ya sabe que son ellos los que pronto le van a volver a recordar que está más fuera que dentro de La Moncloa. A no ser que haga un milagro de última hora Nuestra Señora de los Dolores. O la Virgen de Regla, de la que ahora deben ser muy devotos algunos estafermos de sus incontables ministerios.
Pero, siendo objetivos y ciñéndonos a los hechos, el trasero de Sánchez ya no lo salva ni la Santísima Trinidad. No. Ese tema lo tiene bien jodido Pedro. Porque después de tanto escarnio, de tanto contubernio, de tanto despotismo, nepotismo y autoritarismo, ya no le tiene fe nadie. Ni aunque recen por su vida los curas de más de ocho mil pueblos.
Y es que, aunque las opiniones aún sean libres, a Sánchez se le ha debido de olvidar aquello de que los hechos son sagrados. Y ahí queda eso para la posteridad de que ha subido otra vez el precio medio de la electricidad, y se vuelve a acercar a los 200 euros/MWh. Así que, después del día de San Isidro, nuestro Santo Patrón, estamos los madrileños -y todos los españoles en general- que se nos llevan los demonios. Porque el precio medio del 'pool' va a rondar los 196 euros/MWh, según ha dicho el Operador del Mercado Ibérico de Energía. Y eso no solo supone dinero, sino también restarnos la poca calidad de vida que nos quedaba.
Hoy mismo, por ejemplo, cuando abramos el ojo a las ocho de la mañana, el precio alcanzará los 250 euros/MWh. Lo que supone, entre otras cosas, que la factura de la electricidad va a ser un 632,57% más cara que el día de San Isidro del año pasado. Y eso seguro que nos va a doler a todos menos a él, porque su recibo y sus caprichos de ‘progre fit’ ya se lo pagamos los demás.
Y es que todo sube gracias al sanchismo. Por ejemplo, en este momento, mientras lee este periódico con relativa tranquilidad -por temor a que alguien le espíe- el precio del gasoil también se está disparando sobremanera en la España socialcomunista. Y en este preciso instante acaba de sobrepasar por primera vez el promedio de la Unión Europea. La gasolina por supuesto que tampoco se va escapar de la quema. Ni el gas, que a buen seguro aún no ha tocado techo. Porque parece que Sánchez tiene previsto hacer caja con todo lo que encienda. Seguro que tiene pensado hasta subir el precio de las velas. Por si acaso a los españoles nos da por pedir con más insistencia a todos los santos que Pedro se vaya. O que se pierda.
David Lavilla | Martes, 24 de Mayo de 2022 a las 02:23:31 horas
Estimado lector. Querido Rufino.
Le agradezco nuevamente sus comentarios. Como usted sabe, probablemente quizá sea yo el más políticamente incorrecto con mis opiniones todas las semanas.
Personalmente creo que tiene que haber variedad y divergencia para que haya crecimiento social, político y también informativo.
En este periódico se apuesta justamente por la libertad de expresión. Máxime cuando se comentan las entradas con el respeto con el que lo hace usted. Le pido disculpas si se ha perdido su texto. Y le doy las gracias por todas sus intervenciones en mis columnas porque me ayudan a conocer otras perspectivas y nuevos puntos de vista.
Reciba un fuerte abrazo. Suyo afmo.
David Lavilla
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