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DAVID LAVILLA
Lunes, 09 de Mayo de 2022

Aunque no te hagamos pasillo

Es verdad que soy muy del Atleti, pero uno ve a Carletto y le entran ganas de vivir. No se mete en ningún lío. Siempre de buen humor a pesar de la presión. Vivaz. Campechano. Nada faltón. Parece que compite para ser el mejor suegro del mundo, en vez de tratar de ser el mejor entrenador.

 
A la chita callando Ancelotti va logrando títulos allá donde va. Y sin la necesidad de dar que hablar que tienen algunos figurines que viven del relumbrón, el italiano siempre acaba marcando épocas en los sitios donde trabaja. Antes de jugador, y ahora como técnico, ha demostrado que no hace falta dárselas de nada para triunfar en la vida y en la alta competición.
 
Su receta es tan simple como efectiva: táctica sencilla, estrategia nada enrevesada, buen tono físico y, por su puesto, tratar de ofrecer a su equipo de trabajo un excelente clima emocional. Y éste es su gran valor añadido. Donde verdaderamente ha dado el salto de calidad Ancelotti con respecto a los demás técnicos. Porque siempre ha cuidado al máximo ese afecto que tanto necesita el jugador. Y más si cabe ahora, ante la robotización que vive el ser humano en esta sociedad que vive más del dato que de la patata.
 
Es verdad que Ancelotti en todo este tiempo ciertamente no ha inventado el bálsamo de Fierabrás, ni la divina pomada, ni tampoco ha revelado el ingrediente secreto de la Coca-Cola. Pero ha sabido entender que hay que dar a una persona lo que necesita tanto como el comer: afecto.
 
Y justamente, así, con mucho cariño ha ganado Carletto las cinco grandes ligas: la inglesa, la española, la italiana, la francesa y la alemana. Y es junto con Bob Paisley, el ‘coach’ legendario del Liverpool, y con Zinedine Zidane -discípulo del italiano- de los pocos que han conseguido a día de hoy tres Copas de Europa. Aunque ahora se le pone a tiro la cuarta, para poder convertirse en el mejor entrenador de todos los tiempos. Al menos cuantitativamente.
 
Dice Ancelotti en su libro ‘Liderazgo tranquilo’ que “un verdadero líder no debería tener ninguna necesidad de discursear, despotricar, ni mandar con mano de hierro; sino que su poder debería sobrentenderse”. Pero tener esa madurez emocional no está al alcance de cualquiera. Y en el mundo del deporte, y también en el de la empresa, andamos aún muy faltos de afecto para tratar de ser mejores profesionales. Mejores personas. Por eso siempre es muy necesario tener a nuestro lado a mucha gente como Carletto. Porque el mundo del fútbol también te quiere mucho, míster. Y es de justicia poder demostrártelo. Aunque no te hagamos pasillo.
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  • David Lavilla

    David Lavilla | Martes, 10 de Mayo de 2022 a las 02:26:16 horas

    Querido lector. Querido Rufino:
    Muchísimas gracias por todos los comentarios que hace en MadridPress. Es verdad que soy más del Atleti que el escudo. No lo escondo. Pero me apasiona el fútbol y veo en Anchelotti un gran ejemplo a seguir. No es muy corriente que un entrenador fundamente su éxito en el afecto y lo diga públicamente. Ojalá que pronto cree escuela en los futuros entrenadores y que haya más “Carlettos” en los campos de fútbol infantiles pronto, porque se ven verdaderas majaderías en los polideportivos municipales.
    Si queremos cambiar algo, que sea siempre con buen corazón. Y espero que nos lea ese doctor que usted dice. Aunque sea desde el pasillo de La Carrera de San Jerónimo.

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  • Rufino Soriano Tena

    Rufino Soriano Tena | Lunes, 09 de Mayo de 2022 a las 13:18:09 horas

    Señor Lavilla: Yo no soy ni del Atlético ni del Madrid pero creo que dados los frutos que consigue Carletto con su cariño, sin que se le haga pasillo, quizá no estaría mal que, aunque no sea doctor en Economía como otros, que nos entrenara a los españoles, a ver si -aunque hubiera que hacerle pasillo- se arreglaba esto. Una copa más. ¿O no?

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