Aragonès ha asegurado que el Gobierno "no está respondiendo con el mínimo exigible a un escándalo de estas características" y le reclama exigencia y asunción de responsabilidades.
"¿Un gobierno puede esperar mantener una relación de apoyo parlamentario en buena parte de sus medidas legislativas cuando se ha espiado a esta fuerza política, a sus principales dirigentes, y no se actúa con toda la contundencia?", ha añadido.
También ha criticado a la ministra de Defensa, Margarita Robles, porque considera que admitió implícitamente el espionaje, lo justificó y lo defendió únicamente por el hecho de tratarse de líderes independentistas, por lo que considera que "ha demostrado su incapacidad para gestionar una situación de este tipo".
Para Aragonès, las medidas anunciadas por el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, son insuficientes y superficiales, y asegura que "lo peor no es solo la explicación de lo que se hizo en el pasado sino la gestión que se ha hecho hasta el momento", y reclama una comisión de investigación con todas las garantías en el Congreso.
Ha reiterado que es un caso de espionaje "no solo al independentismo, sino a las instituciones de Catalunya" y critica que se haya podido acceder a imágenes personales, a información de cuentas bancarias, a mensajes personales y a conversaciones con instituciones y sociedad civil.
LLEVARÁ EL CASO A LOS TRIBUNALES
Ha asegurado que llevará el caso a los tribunales en las próximas semanas, y que ahora trabaja con equipos jurídicos "para llevarlo bien preparado, con el mayor número de garantías de que el procedimiento pueda seguir adelante, sabiendo que es un caso de espionaje en el que hay mucho interés por parte de los posibles responsables en no dar explicaciones".
Sobre si cree que los servicios secretos hayan actuado por libre, se ha preguntado si no hay control sobre los agentes de los servicios de inteligencia y sus instrumentos, a lo que ha añadido: "Nos están diciendo que los derechos fundamentales son incompatibles con la unidad de España".
A la pregunta de si cree que España no es una democracia, ha considerado que tiene déficits democráticos importantes y que no se ha visto en ninguna democracia un caso de espionaje de estas características: "Los demócratas de España deberían ser los primeros interesados en aclarar estos hechos e ir hasta el final. La reputación de España está dañada por este caso", ha añadido.
Y preguntado por la última vez que ha hablado con el presidente Pedro Sánchez, ha dicho que es "ya hace bastante tiempo" aunque la semana pasada intercambiaron algunos mensajes, y añade que aún no hay un calendario fijado para su próximo encuentro.
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