Rusia asegura haber conquistado Mariúpol, estratégica ciudad portuaria en el Mar de Azov, aunque un número indeterminado de defensores (2.000, según Moscú) resiste aún en el complejo industrial de Azovstal, al sureste de la ciudad. El presidente ruso, Vladímir Putin, ha ordenado a sus tropas no asaltar la planta y en su lugar bloquearla.
Además, Rusia ha confirmado un muerto y 27 desaparecidos en el hundimiento, hace algo más de una semana, del crucero de misiles "Moskvá", el buque insignia de la Flota del mar Negro rusa.
De forma paralela han continuado los combates en el este, en la región del Donbás, cuyo control, junto con el del sur de Ucrania, es la prioridad para Rusia.
PARECIDO CON LA DE BUCHA
El alcalde de Mariúpol ha señalado el parecido de la fosa común como la que se encontró en Bucha, cerca de Kiev, en las que aparecieron cientos de cadáveres enterrados tras la retirada de las tropas rusas. La ONU ha documentado que se produjeron ejecuciones sumarias en Bucha, según un comunicado de este mismo viernes.
"En las fotos de Maxar el 9 de abril, el sector de la fosa común en Mangush [a 20 kilómetros de Mariúpol] es 20 veces más grande" que la de Bucha, ha explicado en un mensaje en redes sociales.
Según Boychenko, los rusos "cavaron nuevas trincheras y las llenaron de cadáveres a diario durante todo el mes de abril. Nuestras fuentes informan que en tales tumbas los cuerpos se colocan en varias capas".
A mediados de marzo, los servicios públicos de la ciudad habían enterrado a unas 5.000 personas en varias zonas de Mariupol y barrios periféricos. Según algunas estimaciones, el número total de muertos por el ejército ruso en Mariúpol puede sobrepasar las 22.000 personas.
CRÍMENES DE GUERRA
La guerra en Ucrania está dejando "evidencias cada vez mayores" de crímenes de guerra, según la oficina de la ONU para los Derechos Humanos, cuya principal responsable, Michelle Bachelet, ha dado por hecho que las tropas rusas han perpetrado ejecuciones sumarias de civiles en zonas como Bucha, a las afueras de Kiev.
Naciones Unidas ha podido documentar 5.264 víctimas civiles, entre ellas 2.345 muertos. De estas víctimas, más del 92 por ciento corresponden a territorios controlados por las autoridades ucranianas, según este recuento, elaborado de forma independiente al que ofrecen cada una de las partes.
Las cifras reales, sin embargo, serían "mucho mayores", en la medida en que aún no han salido a la luz "horrores perpetrados en zonas de intensos combates, como Mariúpol", según Bachelet, que ha puesto como ejemplo de los abusos la situación en localidades cercanas a Kiev que durante semanas estuvieron controladas por los rusos.
Sólo en Bucha, el personal de la ONU ha documentado la muerte de unos 50 civiles, víctimas en algunos casos de ejecuciones sumarias. "Prácticamente todos los vecinos de Bucha con los que hablaron nuestros compañeros contaron la muerte de un familiar, u n vecino o incluso un extraño", ha dicho Bachelet este viernes.
Pero lo de Bucha, ha añadido, "no es un incidente aislado". Su oficina ha recogido más de 300 denuncias de asesinato en las regiones de Kiev, Chernígov, Járkov y Sumy, todas ellas bajo control de las fuerzas rusas entre finales de febrero y principios de marzo.
Además, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos también ha constatado ataques indiscriminados sobre zonas pobladas, hospitales, escuelas y otras infraestructuras civiles, lo que equivaldría igualmente a crímenes de guerra.
Bachelet ha puesto como ejemplo del "fracaso" a la hora de respetar el Derecho Internacional el bombardeo perpetrado por Rusia el 8 de abril sobre una estación de tren de Kramatorsk y que dejó unos 60 civiles muertos. En este incidente, se utilizaron bombas de racimo, un arma prohibida por su carácter indiscriminado.
EFECTOS COLATERALES
La ONU observa con preocupación las otras derivadas del conflicto, sus efectos en derechos básicos como la salud, ya que más de un centenar de instalaciones médicas han sido atacadas desde que Rusia lanzó el 24 de febrero su invasión sobre Ucrania.
"Calculamos que al menos 3.000 civiles han muerto porque no podían recibir atención médica o por los efectos de las hostilidades en su salud", ha dicho Bachelet, que ha incluido dentro de este recuento a quienes se han visto obligadas a permanecer en refugios o no han podido abandonar su casa durante semanas.
Asimismo, también habría aumentado la violencia sexual --el Alto Comisionado ha recibido por el momento 75 denuncias, la mayoría correspondientes a la región de Kiev--, mientras que la detención de civiles sería ya una práctica generalizada y afectaría a periodistas, activistas y defensores de Derechos Humanos.
Bachelet ha enfatizado que la sucesión de abusos demuestran que "esta guerra sin sentido debe parar", pero al menos pide que, si siguen los combates, sea con estricto apego al Derecho Internacional, para lo cual las partes deben dar "claras instrucciones" a sus tropas y advertir de que no habrá impunidad.
"Esto implica distinguir entre objetivos civiles y militares. No atacar o matar deliberadamente a civiles. No cometer violencia sexual. Que las personas, también los prisioneros de guerra, no sean torturados", ha repasado la expresidenta chilena.
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