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Domingo, 03 de Abril de 2022
A una semana de la primera vuelta

La izquierda francesa, en crisis profunda frente a las elecciones presidenciales

A una semana de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, los partidos de izquierda apenas reúnen el 30% de la intención de votos. El Partido Socialista, que históricamente llegaba automáticamente al balotaje de la elección, ahora capta alrededor del 2% de los votos, según los sondeos actuales. La izquierda está en profunda crisis y la última esperanza de sus electores es ver a Jean-Luc Mélenchon pasar la primera vuelta. ¿Lo logrará?

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La izquierda francesa presenta siete de los 12 candidatos que se enfrentarán en una primera vuelta el 10 de abril, tras la cual solo dos se disputarán el Elíseo durante la segunda vuelta, el 24 de abril. Los franceses critican la fragmentación de la izquierda, que, por sus numerosos candidatos, podría debilitar sus posibilidades de hacer ganar a un candidato.
 
La primaria popular, que tuvo lugar a finales de enero, fue una iniciativa ciudadana que tenía como objetivo, vía un voto popular, apoyar a un solo candidato de izquierda para maximizar sus votos. Sin embargo, la mayoría de los candidatos decidieron no respetar el voto y terminaron presentando su candidatura.
 
Christiane Taubira, la candidata ganadora de la elección de la Primaria Popular, ni siquiera recibió suficientes apoyos para poder presentarse y tuvo que renunciar a la carrera presidencial. 
 
La mayoría de los partidos de izquierda, como el Partido Comunista (Fabien Roussel), el Partido Ecologista (Yannick Jadot) o el Partido Socialista (Anne Hidalgo), tienen cada uno entre el 1,5 y el 4,5% de la intención de voto. Solo Jean-Luc Mélenchon, de la Francia Insumisa, reuniría cerca del 15% de los votos, según los sondeos más recientes. 
 
Sin embargo, la atomización de los partidos de izquierda no explica sus tímidos resultados.
 
“No hay más candidatos en esta elección que en otras instancias, e incluso, las veces que ganó la izquierda, como en la victoria de François Mitterrand en 1981 y 1988 y de François Hollande en 2012, había igual o más candidatos de izquierda”, resalta Raquel Garrido, antigua portavoz y abogada de Jean-Luc Mélenchon.
 
El Partido Socialista (PS), en crisis desde hace más de 40 años
 
El PS nunca se había encontrado en tan mala posición en los sondeos (2% de las intenciones de votos) y Anne Hidalgo podría batir el récord del peor resultado en los últimos 50 años si reúne menos del 6% de los votos el 10 de abril, cifra que alcanzó el candidato socialista Benoît Hamon en 2017. 
 
La caída del PS fue flagrante después del mandato del socialista François Hollande, de 2012 a 2017, que fue considerado como decepcionante por gran parte de su electorado.
 
“Cuando Hollande fue elegido presidente, el Partido Socialista estaba a la cabeza de prácticamente todas las regiones, numerosos departamentos, las más grandes ciudades francesas, y tenía la mayoría a la Asamblea Nacional (cámara baja del Legislativo), además de su victoria a las presidenciales, pero en 10 años todo se cayó”, explica Guy Groux, sociólogo y politólogo francés, especialista en sindicatos. 
 
Sin embargo, no todo fue culpa de François Hollande y la crisis del PS tiene causas mucho más profundas. Según el sociólogo, la ruptura de la izquierda fue doble.
 
Primero, con la llegada de Emmanuel Macron a las elecciones presidenciales de 2017, que se presentó como un candidato de centro. Macron logró captar tanto una parte del electorado de izquierda, como personalidades políticas socialistas dentro de su movimiento. “Muchos de los diputados más sólidos del macronismo son diputados que se fueron del PS para unirse a Macron”, afirma el experto. 
 
Segundo, y más hacia atrás, con el divorcio entre el PS y el mundo obrero y los movimientos sociales, a partir de los años 1970. Originalmente, el PS se llamaba “Sección francesa de la Internacional Obrera”, pero poco a poco desatendió al mundo obrero para buscar su electorado en las clases medias.
 
La izquierda siguió siendo representada políticamente, con alcaldías socialistas, por ejemplo, pero dejó de tener vínculos fuertes con los movimientos sociales y con los sindicatos. Para Guy Groux, “todos los movimientos sociales que se produjeron, se produjeron fuera de la izquierda y en ruptura con ella”. El movimiento de protesta de los 'Chalecos amarillos', por ejemplo, fue tanto contra la derecha como contra la izquierda.
 
El ascenso de la extrema derecha 
 
“La correlación de fuerzas entre la izquierda y la derecha ha ido cambiando con el surgimiento de la extrema derecha, que pone en peligro la presencia de la izquierda en la segunda vuelta”, apunta Raquel Garrido.
 
Marine Le Pen, la candidata de extrema derecha, del partido Agrupación Nacional, capta gran parte del electorado popular decepcionado por la izquierda. Cerca del 50% de los obreros votan por su partido.  
 
La construcción de un programa social siempre estuvo en el centro de su política, el cual empezó hace 20 años.
 
“Marine Le Pen siempre se pronunció a favor de la jubilación con 60 años, de más poder adquisitivo, contra la mundialización y la deslocalización”, recuerda Guy Groux. 
 
Además, siempre se presentó como excluida por los otros candidatos y por los medios de comunicación. Marine Le Pen llegó a ser la “candidata de los invisibles”, respondiendo más eficazmente a las preocupaciones de las clases populares. 
 
Jean-Luc Mélenchon, la última esperanza de la izquierda 
 
Mélenchon también logra captar los votos de las clases populares y especialmente de los jóvenes. El fundador del partido Francia Insumisa logró reunir el 11% de los votos en 2012 y el 19% en 2017, pero nunca llegó a segunda vuelta. Según Guy Groux, no logró plantarse como un candidato de ruptura como lo hizo Marine Le Pen, ya que llegó del PS, al cual perteneció hasta 2008, y que ya estaba en crisis. 
 
Con cerca del 15% de las intención de voto, está mucho más arriba que cualquier otro candidato de izquierda y podría potencialmente llegar a la segunda vuelta para enfrentarse a Emmanuel Macron, que reúne alrededor del 28% de votos en los sondeos. Expulsar a la extrema derecha de la segunda vuelta sería histórico para Francia.
 
Sin embargo, dentro de la izquierda, “la crisis es tal que ningún otro partido puede remplazar el PS como partido hegemónico, ni siquiera el partido de Mélenchon”, afirma el sociólogo.
 
Si la izquierda no llega a la segunda vuelta de la elección, y ya que Mélenchon anunció que era su última carrera presidencial, la izquierda francesa tendrá que reformarse profundamente. 
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