El izquierdista Jean-Luc Mélenchon cultiva su aspiración a la segunda vuelta, el ultraderechista Éric Zemmour asegura ser "el único candidato de derecha" y el ambientalista Yannick Jadot se ofreció como la mejor opción. El domingo 27 de marzo, con el objetivo de movilizar a sus votantes y dos semanas antes de la primera vuelta, los principales candidatos presidenciales se alistaron para la recta final de la campaña.
La también candidata Marine Le Pen, a la que las encuestas siguen situando como virtual contendiente en segunda vuelta (17,5% según un sondeo de SopraSteria del sábado 26 de marzo), fue abucheada en Guadalupe, donde la grabación de una entrevista televisiva fue interrumpida por manifestantes.
Emmanuel Macron, quien sigue liderando la intención de voto con un 28,5%, según SopraSteria, dijo en France 3 que estaba "conmocionado" por lo que consideró una "escena totalmente inaceptable", mientras que los portavoces de Marine Le Pen denunciaron la actuación de "activistas de extrema izquierda" que habían "empujado a la candidata con bastante violencia".
En el Trocadero de París, Éric Zemmour, candidato de Reconquista y quien cae en torno al 10% en los sondeos y está codo con codo con la candidata de LR, Valérie Pécresse, se presentó ante varios miles de personas y decenas de banderas francesas como el "único que es de derechas en esta campaña".
RIVALES
A la izquierda, el candidato de la LFI, Jean-Luc Mélenchon, acreditado con un 12% a 15% en los sondeos, lo que alimenta sus esperanzas de pasar la primera vuelta, también reunió a miles de personas en la playa del Prado de Marsella. Advirtió contra una "segunda vuelta de bajo coste" entre Emmanuel Macron y Marine Le Pen. "Esta vez lo sienten como yo, no sabemos por qué, de repente nos dijimos 'lo vamos a conseguir', por todos los lados", exclamó.
En el Zenith de París, Yannick Jadot, que llegó en bicicleta, arremetió contra Macron que, según él, "no ha dejado de soplar en las brasas de la división" y de mostrar su "desprecio" por los más débiles. En cuanto a la extrema derecha, "es caos, odio y dolor. Somos alegría, igualdad, libertad, fraternidad", dijo el ecologista, que pretende relanzar una campaña que se desploma pues cae 6% en las encuestas.
En una reunión en Toulouse, el comunista Fabien Roussel denunció el "programa común" de "Macron, Zemmour, Le Pen", dictado, según él, "por el Medef (la organización patronal Movimiento de Empresas de Francia)", considerando que era "hora de que los puros cambien de boca".
Para la candidata de LR, Valérie Pécresse, con una intención de voto de 10% en los sondeos y enferma de Covid-19, el domingo solo tuvo lugar una videoconferencia con militantes.
Mientras se cierne el riesgo de una alta abstención en la primera vuelta del 10 de abril, Emmanuel Macron recordó a los franceses que "la elección es la mejor manera de llevar sus opciones".
Macron quiere acallar las críticas que le acusan de huir del debate, en una campaña asfixiada por la crisis del Covid-19 y luego aplastada por la guerra de Ucrania.
La guerra ha obligado a todos los candidatos a posicionarse en el último mes respecto a lo que ocurre en Ucrania, en un país en el que las cuestiones internacionales están tradicionalmente lejos de las preocupaciones de los votantes durante unas elecciones presidenciales.
Jean-Luc Mélenchon centró su mitin en la situación en Ucrania. "Quiero dedicar nuestra reunión a la lucha por un alto el fuego en Ucrania y el fin de la invasión rusa. Lo hago con la exigencia de que nos involucre en un destino común", dijo en Twitter.
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