Es un escenario que corre el riesgo de repetirse en otros países europeos.
Alemania ha tenido una serie de tristes récords en los últimos días en el frente de la salud. El país acaba de registrar, el miércoles 10 de noviembre, 39.676 nuevos contagios en 24 horas. Un nivel nunca alcanzado en casi dos años de crisis sanitaria.
Mientras tanto, la tasa de incidencia de siete días sigue alcanzando nuevas alturas. Tras superar el hito, el lunes 8 de noviembre, de 200 casos nuevos por 100.000 habitantes -que era el récord anterior-, este indicador, muy seguido en Alemania, siguió creciendo hasta situarse en 232,1.
La situación también empeora en los hospitales. Si el número de ingresos de pacientes con casos graves de Covid-19 no es tan alto como hace un año, gracias al efecto protector de las vacunas, sí "hay un claro aumento", apunta Ralf Reintjes, epidemiólogo de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Hamburgo, contactado por France 24.
INGRESOS EN CUIDADOS INTENSIVOS
Las unidades de cuidados intensivos están incluso "más abrumadas que hace un año cuando no había vacunas", señala el diario Süddeutsche Zeitung. Primero, porque hay menos personal de enfermería debido a las dimisiones provocadas por el exceso de trabajo desde el inicio de la crisis sanitaria. En segundo lugar, porque es necesario atender a más pacientes con otras enfermedades. Hace un año, la contención limitaba la circulación de otros virus estacionales como la gripe.
Tantos indicadores llevaron al virólogo alemán Christian Drosten, tan popular en Alemania como puede serlo el Dr. Anthony Fauci en Estados Unidos, a hacer sonar la alarma. El martes, consideró probable la muerte de 100.000 personas más si no se hacía nada para detener el brote de la epidemia. "Y esa es una estimación conservadora", dijo a la radio alemana NDR.
"Es cierto que con dos tercios de la población adulta vacunada, la situación sanitaria puede parecer sorprendente. Pero en realidad, no hay nada de sorprendente", dice Ralf Reintjes.
RELAJACIÓN EN LAS RESTRICCIONES
Finalmente, "tenemos la impresión de que hemos vuelto a la vida normal con individuos que se comportan como antes de la pandemia", apunta Till Koch. Una verdadera bendición para el Sars-Cov-2, que puede circular mucho más fácilmente que hace un año, cuando los bares y restaurantes estaban cerrados y los alemanes eran mucho más respetuosos con los gestos barrera.
Una relajación que se explica, como en toda Europa, por un cierto cansancio respecto a todas las medidas de distanciamiento social, unido a "una falsa impresión de que gracias a las vacunas podríamos pasar página a esta crisis sanitaria", apunta Ralf Reintjes.
Pero también hay una especificidad alemana que se debería al "efecto de las elecciones generales", afirma este epidemiólogo. Durante la campaña electoral previa a la votación del 26 de septiembre, "la crisis de salud ha pasado a un segundo plano", explica. Además, los políticos prefirieron destacar sus aciertos en la lucha contra la pandemia, lo que hizo que "la comunicación sobre el riesgo para la salud fuera mala, dando la sensación de que todo iba mejor", deplora Ralf Reintjes.
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