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ANTONIO P. HENARES
Martes, 05 de Octubre de 2021

De príncipe a sapo

No acabo de comprender por qué se extraña nadie, sobre todo los periodistas, de lo que le ha sucedido a Iván Redondo. Le pasa sencillamente lo que a todos. Lo que le pasará a su jefe y al 90% de los políticos. Que les quitas el poder y se quedan en lo que son.

Vamos, que pasan de príncipes a sapos en un verbo. O en una verborrea. Aunque quizás los "comunicadores" -yo ya me excluyo- debieran hacérselo mirar pues tal vez hayan sido ellos y por algo muy parecido quienes hacen carrera trompeteando enardecidos las exquisitas virtudes, preclaros dones y maravillosos trajes que adornan a estos "reyes desnudos".
 
El poder es, lo demás son milongas y cuentos para el rebaño, la medida de todas las cosas en política y la vara de medir y de medirse de todos ellos. No hay otra. Creerse lo contrario solo conduce a la melancolía y el desengaño.
 
Miren los populares lo contentos que están este lunes después de que les haya salido bien lo de Valencia. Y eso que es una ilusión y hasta puede que espejismo. Pero olfatean que pueden lograrlo y ya están que no caben en sí de gozo. Sobre todo y supongo que eso sí era palpable, quienes en su territorio, sea aldea, sea gran urbe o sea comunidad autónoma ya lo tienen en la mano. Se ponga como se ponga García Egea a las tropas quienes les pone no es él y si me apuran, aunque ahora por la expectativa ya le aguantan la vela, tampoco Casado, que ganar no ha ganado nunca, sino Ayuso o Feijoó que tienen el bastón en la mano.
 
"Es el poder, estúpidos" como decía aquel de la economía, que ahora con el personal cada vez más abducido por la propaganda hasta dicen que ha bajado un escalón en importancia. El poder es el que convierte con su beso a los escuerzos en hermosos y preclaros príncipes. Y cuanto más poder, mas enjoyados.
 
Pero, y esto suele acaecer no con beso sino con bofetada, aunque sea propinada por mano blanca, bofetón, aunque sea disimulado, cuando éste se pierde la regresión al batracio es irremediable.
 
Y claro, lastimeramente, croa y croa.
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